B.D.415 13 de mayo de 1938
Actividad de los demoniosLos demonios contaminan el ambiente. Continuamente procuran conseguir dominar las almas encarnadas en la Tierra. Con todos los medios a su disposición, procuran transmitir a las criaturas de la Tierra todos los malos instintos y vicios a los que ellos mismos están apegados. Para que las criaturas puedan resistirlos hace falta que tengan una gran abnegación y conozcan su tarea espiritual. Pero todo esto tiene también algo bueno: los seres conscientes de su tarea se unen mucho más fuertemente a su Señor y Salvador. Frecuentemente ocurre que criaturas que haraganeaban en la pereza espiritual, se vuelven finalmente hombres muy devotos que se educan a sí mismos, hombres que, esforzándose, también sabrán superar esas tentaciones si siempre inclinan su corazón al Padre celestial. A todos ellos los llama el Señor: ¡estad alertas y rezad para no caer en la tentación, y no olvidéis nunca prepararos para la lucha! Vivid en la fe y en el amor, y ¡habréis ganado la batalla para superaros a vosotros mismos y venceréis al adversario que os quiere corromper! Un pequeño gesto de amor hacia vuestro prójimo, siempre es un arma con la cual os protegéis a vosotros mismos contra todos los ataques del enemigo. Por eso nunca estaréis desamparados mientras el amor se haga sentir en vuestro interior. Ante esta arma se quiebra la fuerza del maligno y acaban todas las malas influencias, mientras que en vosotros mismos se desarrolla una fuerza cada vez mayor, una fuerza con la que podréis silenciar todas las insinuaciones de los demonios.
Ante cada peligro, ante cada apuro, no hay más que un sólo recurso: hacer que en vuestro corazón viva el amor. Así se apartarán de vosotros los demonios, y vosotros mismos prosperaréis. Allá donde deis amor en la Tierra, la vida se os volverá más llevadera. ¡Rogad por ello!
Amén.
B.D.420 16 de mayo de 1938
El presente y el pasado. Redención
El pasado se disuelve por sí mismo. Siempre es el presente lo que cuenta.
La intención de hacer que el hombre comprenda estas palabras, tropieza frecuentemente con muchas dificultades. Pero este problema forma parte de una de las más importantes leyes de la Creación: el Señor nunca condena ni castiga con una eterna perdición a nadie que por fin ha dejado atrás su vida de pecador y que ahora, en el presente, ha aceptado el verdadero conocimiento. Tal vez resulte difícil de entender, porque el hombre siempre ha de ser responsable de sus actos; de modo que el día que tenga que justificarse, también será responsable de su pasado. Pero según la Sabiduría y el Amor de Dios, se deja al buen criterio de cada criatura la decisión de esforzarse en hacer todo lo posible para ser librada del castigo y, finalmente, convertirse y permitir que su ser más íntimo se deje guiar al verdadero camino. Entonces el Señor y Salvador perdonará con Amor cualquier pecado del pasado. Por ello el Señor cargó con la aflicción y el pecado de la humanidad; para salvarla de esas deudas, Él padeció el suplicio de la cruz. Porque la aflicción del hombre aumentaría inimaginablemente si un día tuviera que empezar él solo a eliminar toda esa carga de deudas. La Bondad y la Misericordia de Dios son inmensas; cuando los corazones se inclinan con amor hacia el Padre, Él libera al mundo de su carga de deudas. Porque una vez que el amor al Señor se enciende en el hombre, entonces él mismo aborrecerá su errónea vida pasada. Su gran contrición y la voluntad de transformarse en un servidor devoto del Señor borrarán toda su deuda. De esta manera es como siempre se disolverá el pasado si es sustituido por un presente que corresponda a la verdadera finalidad del hombre por la cual le fue concedida su encarnación en la Tierra. Y el Señor le dará su Bendición porque el Cielo se alegra más por un pecador arrepentido que vuelve a la casa del Padre que por noventa y nueve justos.
Amén.
B.D.422 17 de mayo de 1938
Conexión desde la Tierra con el Más AlláAhora escucha: el Señor siempre tuvo previsto establecer una conexión entre el Cielo y la Tierra. Pero por el propio bien de la misma humanidad, el mundo de los espíritus del Más Allá en manera alguna se debe manifestar a cualquiera que se le antoje, pues eso estaría fuera del Orden divino. Tal conexión sólo puede ser permitida cuando un hombre espiritualmente ya maduro se dirige al Más Allá con las intenciones más puras. El hombre carece todavía de seriedad y madurez, y le falta aún la voluntad de servir. Un verdadero ejército de seres espirituales se encuentra alrededor de la Tierra, todos ellos con deseos de manifestarse a las criaturas. Pero cuando contactan con la Tierra, inmediatamente se presentan espíritus impuros que quieren intervenir para satisfacer sus inclinaciones viciosas. Y estos precisamente son los responsables de que tales contactos se rompan en seguida, una decepción para los seres con buenos principios que, finalmente, no pueden comunicarse. La fuerza de estos buenos espíritus sólo puede producir efectos con elconsentimiento de los humanos. Y si una voluntad realmente buena viene al encuentro de estos buenos espíritus, entonces pronto se establecerá un buen contacto. Cuanto más se concentra la criatura en lo puramente espiritual, tanto más perfectas resultarán las comunicaciones que recibe de estos seres espirituales. Por lo que sólo a la criatura de Dios le incumbe establecer contacto desde la Tierra con el Más Allá, contacto que, por supuesto, será sumamente beneficioso para ella misma. Que el hombre tenga presente que en cada atmósfera espiritual se manifiesta una fuerza de Dios, y que, sabiéndolo plenamente, piense que sólo mediante esta fuerza se puede realizar una conexión. Entonces entenderá que quienes buscan dicha conexión, tanto en la Tierra como en el Más Allá, tienen que estar penetrados de Dios. Porque un ateo nunca podrá servirse de la ayuda del Ser supremo. Únicamente será coronado por el éxito lo que se emprende encomendándose a Dios. Cuando los móviles sean otros y cuando actúen fuerzas ateas, habrá una incubadora de errores y engaños intencionados, y, como consecuencia, el rechazo a toda fe en una posible conexión entre la Tierra y el Más Allá.
Esforzaos en llegar al verdadero conocimiento. Un ser madurado de esta manera dispone de una plenitud extraordinaria de fuerzas, porque puede abastecerse de ellas continuamente a través del contacto con los buenos seres espirituales, consentido por el Amor de Dios.
Amén.
B.D.428 23 de mayo de 1938
Suplemento de la comunicación nº 410De modo que el camino por la Tierra no es más que un tránsito a las regiones eternas, y siempre es el mismo hombre quien prepara su situación en esas regiones. Si llegó al fin de su vida terrenal aspirando continuamente a bienes espirituales, entonces su futura vida en el Más Allá no supondrá una pesadilla para él, y no tendrá que temer la hora de la muerte. Dejará la Tierra atrás para cambiarla por esferas celestiales que le encantarán. Pero el regreso interior a Dios tiene que haberse realizado previamente. Si el hombre quiere lograr la madurez espiritual que le garantiza una disolución integral de su envoltura, tiene que haberle precedido la unión con el Ser supremo. De lo contrario, la envoltura humana no se separará tan fácilmente del alma. Pues, pese a que el alma haya dejado su cuerpo físico atrás, todavía no será libre porque el espíritu aún habrá quedado con la envoltura pegada a ella. Por eso el alma no es aún realmente libre, y las mismas ataduras de la Tierra todavía le impiden que pueda alzarse a alturas superiores. Por lo que permanecerá en un estado idéntico al de la Tierra ya que en el Más Allá continuará en la misma ignorancia y obstinación. Frecuentemente el alma ni siquiera es consciente de que ya ha dejado la Tierra atrás. Vuestro espíritu siempre se encontrará en una esfera afín a él. Si todavía estando en la Tierra el alma ya ha alcanzado el estado de madurez, entonces entrará inmediatamente en esferas llenas de luz en cuanto abandone el cuerpo físico. Ya no le hará falta pasar en el Más Allá por un camino de luchas infinitamente largo parecido al de la Tierra pero que no resulta tan fácil como en ella. Por eso no os entreguéis a la ilusión de que en el Más Allá todavía podréis preocuparos por la maduración de vuestra alma, porque os resultará muchísimo más difícil y os costará lágrimas reconocer haber aprovechado tan mal el tiempo de vuestra estancia en la Tierra. Por eso es mejor que la criatura todavía imperfecta piense con temor en el Más Allá y se dedique con ahínco a lograr un máximo grado de perfección estando todavía en la Tierra, que no hacerse la ilusión de que en el Más Allá pueda recuperar lo que desaprovechó en ella.
Toda la miseria y aflicción de la vida en la Tierra carecen de importancia comparadas con la lucha que semejantes almas imperfectas tienen que sostener en el Más Allá. Porque allí no tendréis las mismas posibilidades que aquí en la Tierra. Muy dura será vuestra lucha hasta que todo lo mundano se haya separado de vuestro espíritu y este llegue a la madurez necesaria para poder ser aceptado en un nuevo Reino de Luz. Así es como hay que entender que el estado de hombre es impuesto al alma hasta que la misma alcance el grado de madurez predeterminado para ella.
Amén.
B.D.429 23 de mayo de 1938
AmorLos que me aman disfrutan de mi Misericordia. En tu corazón aún no se ha encendido el fuego cuyo foco soy Yo. Para las criaturas de la Tierra a las que lo Supremo y lo más Santo todavía está oculto porque aún no me han descubierto, el fuego del amor no es todavía sino una chispa diminuta. Tan inconsciente eres de mi Amor y de la intensidad con la cual atraigo a los Míos en mi Corazón, tan inconsciente estás todavía de la Fuerza de mi Amor. El día en que se te manifieste, el Cielo y la Tierra te serán desvelados. Y en tu interior se encenderá un fuego tan intenso que pensarás que te desvaneces. Se apoderarán de ti tales ansias por tu Salvador, que la vida terrenal se te volverá insoportable y tu único deseo será estar en unión conmigo. Entonces se verá si eres capaz de sacrificarte por Mí, si durante tu estancia en la Tierra aceptas ser consciente de mi Amor que se inclina hacia ti, y si por él estás dispuesta a servirme en cuanto llegue la hora. Si tú quieres ayudarme en la Tierra, entonces Yo te daré fuerzas por medio de mi Amor. Pero antes todavía tendrás que reconocer Quien soy Yo; sólo entonces podrás amarme como me aman todos mis hijos.
Amén.
B.D.437 27 de mayo de 1938
Amor y obras de caridadHaz siempre el bien y Yo seré tu recompensa, porque con cada buena obra me acercas más a ti. Lo mismo te encarecemos si quieres obtener Gracia divina ilimitada, pero en ese caso tienes que acompañar cada buena obra con el amor. Porque Yo sólo tengo en cuenta las buenas obras que nacen en el ámbito del amor.
Hija mía, en numerosas ocasiones cuesta mucho establecer la comunicación; ¿no te hace reflexionar el hecho que tu disposición no sea siempre la misma? Alguna vez debieras realizar, en vez de la oración diaria, una obra de amor, y la fuerza para la conexión, emanando de ella, te llegará más fácilmente. Lo que vosotros, los humanos, podríais realizar si hicierais más obras de amor es ilimitado. Seríais benditos ya en la Tierra; pero poco aprovecháis estas ocasiones que os traerían tanta bendición. Sin obras de amor no podéis esperar que el Señor os hable como un Padre a sus hijos. Si hacéis un sacrificio al Señor, movidos por amor hacia Él, también os llegará entonces la fuerza para continuar haciéndolos. Y crecerán vuestro espíritu, vuestra fe y vuestro entusiasmo. Pero siempre tiene que hablar vuestro corazón. Penetrados de la Verdad divina y llevados por motivos sumamente nobles, debéis hacer todo lo posible para remediar la miseria del prójimo, para aliviarle, para traerle la paz y servirle, para servir a las criaturas y al Padre en el Cielo. Sólo aquel que sirve crece en espíritu; el orgulloso será rebajado. Únicamente si procuráis servir de esta manera llegaréis a experimentar el poder del amor en todos los resultados. Hay un campo de actividad enorme para cada cual; cultivar el amor con mucho esmero para que produzca el fruto que necesitáis tanto en la Tierra como en el Más Allá.
Y ahora entrégate a la custodia del Señor, cuéntale todas tus preocupaciones a su Corazón, y Él sabrá consolarte y no te privará de su ayuda.
Amén.
B.D.439 28 de mayo de 1938
Flores. Transformación de los seres.Considerad el jardín del Señor como una de sus más preciosas creaciones. Una gran cantidad de las más diversas flores manifiestan su Fuerza creadora inspirada por su gran Amor. Cada vez que los portadores de vida se visten con la materia, la Voluntad de Dios les asigna una forma en la cual pueden morar y actuar. Igualmente, a todos aquellos seres a los que la Fuerza de Dios impone una actividad en la manifestación, se les asigna nuevamente cada vez una forma apropiada a su actividad. Todo lo que en el mundo existe tiene que perdurar; pues no hay aniquiliación definitiva de un ser. El que incontables seres tengan una vida muy corta es una condición elemental para que luego puedan continuar en esa cadena infinita del desarrollo por etapas, cada vez en formas nuevas. A ello se deben los cambios tan rápidos en la naturaleza, la aparición y desaparición de todos los seres vivos...
Todos aquellos seres que el Padre del universo determinó como portadores del Espíritu divino en la flora, se visten como plantas de color girasol. A los seres espirituales creativos les encanta poder manifestarse en el mundo creando las más diversas formas. El deber de cada uno de estos seres es animar la forma respectiva hasta que él madure suficientemente para poder luego animar una forma nueva, contribuyendo así a la realización de la Creación conforme la Voluntad de Dios, aunque sea de manera inconsciente y pasiva. El continuo cambio de formas va acompañado por tareas cada vez mayores, y los seres en cuestión se alejan cada vez más de las tendencias que todavía los quieren arrastrar hacia abajo. En cada una de las nuevas formas tienden más hacia la luz. Cada una de estas formas tan diversas es una maravilla, pero la inteligencia humana, como no es capaz de entenderlo, ni siquiera les presta atención. ¿Dónde se habrá manifestado el gran Amor de Dios más que en la Creación tan variada de todo aquello que por todas partes cubre la Tierra, en el campo, en la selva, en las montañas o en los valles, en el suelo o en el aire? Todo aquello que el Señor expone a la vista es una inconmensurable obra de Dios. Tan sólo en la creación de esa diversidad de flores se oculta un sentido tan profundo que cada una de ellas debiera invitar al hombre a la meditación. Tened presente quienes pasáis con indiferencia ante las flores sin reconocer su valor, que todos habéis recorrido ese camino y que sólo habéis adoptado vuestra forma actual recientemente, después de haber luchado mucho en vuestro camino evolutivo. Y tened presente que en aquellos tiempos, para participar en la realización de la Creación conforme a la Voluntad de Dios, sólo pudisteis ser introducidos en la Tierra materializándoos en formas tan primitivas. Por eso en cada flor, en cada tallo de hierba, ¡alabad al Creador del Cielo y de la Tierra!
Amén.
B.D.442 31 de mayo de1938
El Sol espiritual, Sol de la Gracia divinaUn día de primavera bañado de sol hace que el espíritu se anime, porque existe la promesa del Señor de que todos los que se encuentren en la Luz del Sol de la Gracia oirán la voz divina. Y dasí como un día de sol produce una gran alegría en el alma humana, esta es sumamente feliz cuando puede bañarse en el Sol de la Gracia del Amor divino. Ya habéis visto que el Sol no se manifiesta siempre con la misma intensidad, pues la Tierra está rodeada de capas atmosféricas que atenúan la fuerza de sus rayos, es decir, que disminuyen la intensidad de la luz y del calor que se producen en la superficie del Sol. Lo mismo pasa con el Sol espiritual que quisiera entrar en los corazones humanos para actuar en ellos con su fuerza original, con la luz y el calor de su amor. Pero frecuentemente no puede debido a las muchas capas en cuyo interior languidece el alma.
Las fuerzas de la naturaleza, temporales, tormentas y lluvias, limpian la atmósfera que envuelve la Tierra y permiten que después los rayos del Sol puedan penetrar en ella. De la misma manera el corazón y el alma del hombre tienen que deshacerse de todas las impurezas que los rodean, y de las que tienen en su interior, para que el Sol de la Gracia divina pueda entrar y producir en el alma su efecto vivificante. Una tarea cuya importancia no debiérais subestimar: facilitar al Sol espiritual la entrada absolutamente libre en vuestro corazón. En la Tierra siempre buscáis la luz y el calor del sol porque se agradecen físicamente. ¡Imaginaos las ansias del alma por el Sol espiritual que sólo puede llegarle cuando la voluntad del hombre colabora! ¡Cuánto más maravillosamente podrá desarrollarse el alma, y cuánto más radiante será la Luz en la que se bañará! E inmediatamente será receptiva para albergar al Espíritu divino que sólo puede morar en un alma absolutamente purificada y clara como el Sol.
No hay nada que pueda sustituir a la luz solar y su fuerza. Tampoco hay nada que pueda sustituir la fuerza del Sol de la Gracia divina.
Amén.
B.D.443 31 de mayo de 1938
PasionesLas pasiones del hombre producen frecuentemente tanta ofuscación en el alma, que a la misma le cuesta muchos días recuperarse de las consecuencias de dichas influencias, y luego tiene que buscar nuevas fuerzas. No olvidéis, criaturas de la Tierra, que vosotros mismos podéis contribuir mucho al equilibrio de vuestros sentimientos si tenéis siempre presente el estado del alma, qué es lo que le produce pena y sufrimientos. Porque cuando el hombre se excita, inmediatamente se apoderan del alma poderes malignos que procuran incitarla a toda clase de odio e irritación, para así alejarla lo más posible del buen camino al que ha llegado.
Eso tiene un solo remedio: únicamente se puede atenuar la fuerza de esos poderes pidiendo ayuda mediante la oración. Cada minuto de vuestra vida debe ser aprovechado para alejaros continuamente de esos poderes malignos, practicando la afabilidad, la humildad y la paciencia.
Después de haberse excitado, a la criatura le cuesta volver al estado original, aunque con un poco de buena voluntad no le resultará tan difícil. Pero el alma conserva más tiempo el retroceso sufrido. Por esto procurad deshaceros por encima de todo de toda clase de arrebatos. Intentad rechazar las tentaciones con toda afabilidad, para que salgáis indemnes. Porque frecuentemente los motivos más insignificantes producen grandes aberraciones en el alma.
A todo poder mundano le está concedido poder actuar según su propio libre albedrío. Si sus actos no son buenos ni sabios, llegará el día en que tendrán que exigirseles responsabilidades. Vosotros, que sois súbditos suyos, cumplid las leyes del mundo y tendréis la bendición del Señor si le pedís la fuerza necesaria para ello. La ley mundana debe seguir sirviendo como norma mientras no falte, en general, a los mandamientos de Dios o al Orden divino. Porque entonces intervendrá el Señor mismo como juez. Pero a quienes andan errados, a ellos los alentará.
Amén.
B.D.445 1 de junio de 1938
Remisión de los pecadosNinguna criatura tiene el privilegio de poder librarse del peso de sus pecados por sí sola: para ello siempre necesitará el Amor del Salvador divino. Tampoco el hombre tiene el poder de perdonar los pecados a sus semejantes. A no ser cuando ve que el corazón de un pecador está muy conmovido y que, plenamente consciente de haber pecado, implora perdón al Padre del Cielo. En este caso, cumpliendo su oficio, el hombre puede perdonarle.
Lo único decisivo es la voluntad de la criatura, en tanto que la intervención del representante no es sino una manifestación simbólica del acto de Gracia de Dios. De modo que la confesión de los pecados resulta totalmente inútil, aunque mediante ella el pecador cumpla aparentemente su deber ante la Iglesia, si al mismo tiempo no se dirige al Padre divino pidiéndole su perdón. Y de manera análoga, la confesión de los pecados al Padre acompañada por un pleno arrepentimiento, produce un verdadero perdón, perfectamente válido sin necesidad alguna de ceremonia por parte del representante.
Las criaturas no saben lo mucho que se han alejado de la verdadera Divinidad aunque siempre cumplan todas las exigencias que la Iglesia terrenal les prescribe. Lo que debiera ser un deseo vivo del corazón se ha convertido en un mecanismo inanimado.
De modo que cumplir así las reglas reglas de la Iglesia poca bendición traerá porque, ante todo, los corazones tienen que inclinarse hacia Dios y entrar en unión íntima con el Creador y Salvador. Entonces la Gracia del Señor estará con las criaturas, las cuales consiguen acercarse cada vez más a Él y pronto ya no querrán permanecer en la Tierra sin su Salvador. Pero dar el primer paso es cosa de la misma criatura. Cada cual sabe muy bien cuando ha pecado. Del mismo modo que ha encontrado el camino del pecado, tambiém tendrá que encontrarlo él solo el de la introspección. Y cuando aprenda a despreciar el pecado, se arrepentirá y le vendrá el deseo de ser liberado de su carga. Entonces la oración por el perdón de los pecados surgirá del corazón, y seguro que llegará a los oídos de Aquel que es el único que remite los pecados gracias a su gran Amor.
Amén.
B.D.489 29 de junio de1938
El hombre y el animalObserva la fauna y las particularidades de los animales. ¿No posee cada uno de ellos características que se repiten en la especie? Fijaos en las del caballo, un noble animal que sirve al hombre con su fuerza, mucho mayor que la humana. Nadie mantendría un animal como éste sin exigirle actividad; en cambio, los peces que se pescan no sirven al hombre nada más que para alimentarle.
El hombre podría plantearse la siguiente cuestión. Un animal que se encuentra ya en un grado superior de desarrollo, en la última etapa antes de su encarnación como hombre, ¿puede percibir las aspiraciones espirituales humanas? ¿Es que el hombre irradia una fuerza invisible que resulta beneficiosa al desarrollo de estos animales? Si es así, ¿cómo se manifestará dicha fuerza en ellos? Esta pregunta recibe la siguiente respuesta: El Señor provee a todos los seres de una fuerza adecuada para ellos, una fuerza que les facilita cumplir su tarea, conforme su destino, y que les prepara para ser vestidos lo más pronto posible con una nueva forma. Únicamente el hombre tiene que solicitar esa fuerza, la tiene que pedir.
Puesto que todos los seres del universo reciben su fuerza de Dios, resulta evidente que en lo que se refiere a su actividad puramente psíquica, los hombres y los animales no son tan opuestos unos a otros como parece a primera vista. En ciertos períodos del proceso de desarrollo del alma humana, esta incluso se une con la del animal, con lo que las fuerzas del hombre y del animal se juntan para el bien de ambos. Pues la fuerza que Dios le otorga a cada uno actuará con mayor intensidad, de modo que los dos seres llegarán mucho más pronto a su perfección espiritual: el animal podrá abandonar su envoltura actual mucho antes para encarnarse en otra más avanzada, y también el hombre alcanzará una fase de desarrollo superior.
Es evidente que la combinación de las fuerzas psíquicas del hombre y las del animal sucede de manera inadvertida para el hombre. Como esto requiere una explicación más amplia todavía te llegarán, por el Amor del Señor, más aclaraciones al respecto.
Amén.
B.D.491 30 de junio de 1938
Aviso ante las dudasVosotros que sois mis hijos, sed siempre fieles, y os bendeciré y os concederé mi Gracia para que viváis eternamente. Hija mía, te apoyaré en cada apuro, porque la voluntad tuya que se inclina hacia Mí brota de un corazón puro. Entra en contacto conmigo con el corazón lleno de alegría y todo lo que te pesa se disipará, porque Yo mismo te acompañaré y no consentiré que tus aspiraciones se debiliten. Pero sobre todo guárdate de toda clase de dudas pues son un gran peligro ante el que siempre has de estar alerta. Nada hay que tenga consistencia, a no ser que Yo le haya otorgado mi bendición. Y las dudas, si no las combates, sólo hacen que disminuya mi Gracia. Tengo infinitas enseñanzas preparadas para ti y sólo espero a que tu fe se vuelva más firme. Ten presente que cada duda representa un obstáculo en tu camino hacia Mí. Te comunico mucho que está fuera del alcance de otros, y cada comunicación te conforta. Pero en cuanto dejes sitio a las dudas en tu corazón, estas reducirán tu fuerza de voluntad. Así que, ¡combátelas! No habrá enemigo que tenga poder sobre ti a no ser que tú misma se lo concedas.
Busca en las comunicaciones del Señor consuelo, fuerza y fe, y saldrás victoriosa de estas luchas interiores, porque el Salvador está a tu lado y cuida de ti en todos tus caminos.
Amén.
B.D.492 1 de julio de 1938
Intervención de DiosEl mundo ya se ha atribuido demasiados derechos que no le corresponden. Se ha distanciado tanto de la Gracia de Dios que sólo admite como válidas las ciencias mundanas y sus propias explicaciones acerca de todo lo que le resulta incomprensible. El mundo quiere adoctrinar a los hombres con unas ideas que se apartan mucho de la Verdad: sólo sirven de provecho a las criaturas para sus fines egoístas. Donde se establece una doctrina que honra a Dios sobre todo y que prescribe al hombre sus obligaciones ante Él, el poder mundano disminuirá, lo que procurará evitar cueste lo que cueste.
Por eso sucederá que muy pronto se abrirán las puertas para recibir la Palabra que el Señor mismo enseñó en la Tierra. Ni uno solo de todos aquellos que procuran entrar en contacto con el Señor de los Cielos y de la Tierra, podrá eludir el efecto de esta Palabra. Lo que antes le resultaba inaceptable, de repente le quedará claro, porque en adelante, con que tan sólo el hombre tenga voluntad de hacer el bien, esta palabra le hará sentir hambre de alimento espiritual. Y precisamente la Palabra de Dios será el alimento más adecuado para él, por lo que la fe en Él será incomparablemente más profunda que en la de cualquier poder mundano.
Los poderosos del mundo cambian más fácilmente sus ideas cuando una criatura está penetrada por la Palabra de Dios. A ella ya no le importa lo que ofrece el mundo, porque todo le parecerá vano ante la Palabra del Señor, ante la Palabra que el Señor mismo os dio para que la tuvierais en cuenta eternamente. Aunque el juicio final prometa misericordia a todos aquellos que faltaron por no conocer la doctrina del Señor, su número será muy reducido porque por todas partes y cada vez más, la atención del hombre se dirige a la gran cuestión acerca de la relación entre la criatura y su Creador, y acerca de la Divinidad de Jesucristo.
Cuanto más sencilla es una doctrina, tanto menos se la considera. Lo que Cristo enseñó a los hombres fue simplemente el amor, el amor a Dios y al prójimo, y a cambio prometió lo más sublime: la eterna bienaventuranza. Pero como esta no se puede ver ni tocar, los hombres prefieren apegarse al bienestar mundano.
Por eso estad alertas, pues el Señor hará que os lleguen avisos palpables que os servirán para dirigiros al buen camino. Y los que estáis a punto de andar la senda que os lleva a la perdición, pedid al Padre del Cielo que os ilumine.
Amén.
B.D.495 5 de julio de 1938
Mundos solares. Erupciones de volcanes.
Todo el sistema solar está en armonía con la gran Obra de la Creación. Si intentaseis haceros una idea del conjunto de todos los mundos solares, vuestra inteligencia se paralizaría pues las dimensiones a tener en cuenta superan vuestra facultad de pensar. Ya sólo la Tierra con las suyas y con sus particularidades sobrepasa los limites de vuestro horizonte mental. Ahora bien, la Tierra resulta diminuta si la comparáis con el más pequeño de los mundos solares. En el espacio infinito hay incontables mundos solares, todos distintos por lo que se refiere a tamaño, composición y características, aunque todos sirvan a la misma finalidad: el desarrollo continuo y la perfección de todos los seres que surgieron de Dios, que se separaron de Él y que deben encontrar el camino de regreso a Él. En este sentido cada mundo solar es una inmensa ampliación de la misma Obra de Creación en la que consiste la Tierra.
Pocos pueden imaginarse que se puede comparar el Sol con un volcán1. Para ello hay que tener presente que el Creador, por buenas razones, ha organizado incluso el interior de los volcanes de manera tal que incontables seres tienen en ellos su morada y su campo de actividad, actividad que consiste en producir erupciones, resultando de ello que la constitución íntegra de la montaña está en continuo cambio. Pues, mediante este proceso, también aquí parte de los seres pueden liberarse de su envoltura, con lo que tiene el camino libre a otras regiones de la Tierra o sobre ella. Por este mismo motivo esas erupciones se producen con la conformidad del Creador; y si en tales ocasiones alguien pierde su vida física, es porque su actividad en la Tierra estaba limitada y para poder entrar posteriormente en otra etapa de desarrollo. Los mundos solares son creaciones que el Señor ha colocado en el universo, para producir más cuerpos celestes. Cada Sol está en actividad continua. En su interior actúan desencadenadas fuerzas inimaginables que continuamente lanzan grandes cantidades de materia al espacio, las cuales son utilizadas por seres espirituales para formar nuevos astros con una existencia totalmente autónoma. Otros seres espirituales creativos proveen estos astros con todo lo necesario para permitir una futura población de criaturas. Aun siendo autónomo, cada astro mantendrá una cierta relación con el Sol del cual surgió. Así como las erupciones de un volcán vuelven a caer sobre la superficie de la Tierra por la fuerza de la gravedad, también el astro que surgió de un Sol permanecerá siempre en su ámbito a causa de la fuerza de atracción de ese Sol. Y el mismo Sol también le suministrará la luz y calor sin las cuales no podría subsistir ni un solo astro en todo el universo. La finalidad de cada astro es distinta y, según las condiciones de vida fijadas, los resultados son diferentes. Así cada astro es preparado de la manera adecuada para que en él puedan hospedarse seres que necesitan precisamente esas condiciones de vida para poder lograr un desarrollo específico.
El universo es infinito y hay incontables seres espirituales, a todos los cuales hay que darles la posibilidad de poder alcanzar la finalidad que le es propuesta en cada una de sus etapas de purificación. Por eso, ¡no creáis que el espacio se limita a aquello que está al alcance de vuestra vista!
Infinito es el espacio.
Infinito es el Poder del Señor.
Infinito es su Amor hacia sus criaturas.
Por esto, todo está creado por el Amor y el Poder de Dios.
Amén.
B.D.549 17 de agosto de 1938
Preparación de las almas por las fuerzas del Más AlláEl nombre del Señor sea alabado por toda la eternidad.
Una tarea típica de los seres espirituales es preparar las almas para su actividad espiritual. Infatigables son las fuerzas que el Señor ha designado en el Más Allá para enseñar. Todo lo que debe ser comunicado a las criaturas es como si fuera transmitido por Él mismo, porque los seres espirituales no hacen sino cumplir la Voluntad del Señor. Ellos son los vínculos entre la Tierra y el Más Allá, y revelan la Voluntad de Dios a todas las criaturas que tengan sensibilidad para ello, influyendo en sus pensamientos y transmitiéndoles infatigablemente bienes espirituales. A los hombres dispuestos, les estimulan el deseo de recibir más y más. Los seres espirituales deben alumbrar para los hombres fuentes inagotables y, por su gran amor al Salvador, cumplen esta tarea con mucho empeño. Hay muchos seres espirituales que intentan comunicarse, porque intentan satisfacer su deseo de ganar almas para el Señor. En cierto sentido dichos seres espirituales están relacionados con esas almas, por lo que se sienten responsables de ellas. Si consiguen entrar en comunicación con los hombres, ante ellos se abrirá un camino con nuevas perspectivas. Pero desgraciadamente, por lo general los hombres rechazan ellos mismos esta ventaja incalculable. En casos semejantes los seres espirituales se encuentran en una situación muy difícil, pues quieren hacer el bien, pero pocas veces encuentran una criatura dispuesta a aceptarlo.
Pocas criaturas se ponen a la altura de estas comunicaciones porque la seca inteligencia siempre procurará desbaratar cualquier contacto que pudiera establecerse. Como la experiencia espiritual es algo tan lejano para el hombre, el hombre no puede ni quiere interesarse por ella. La gran Fuerza de Dios que siempre actuó en él, le produce por una parte un hambre sensible de alimento espiritual, y por otra le da la posibilidad de poder satisfacerla segun la voluntad del mismo hombre. Esta voluntad humana ha sido el motivo por el cual se estableció un puente entre el Más Allá y la Tierra, y desde entonces el hombre ya no pudo pensar sólo terrenalmente, pues una experiencia espiritual, totalmente nueva para él, también le hizo sensible a las relaciones y actividades en el Más Allá. Siempre será asunto del individuo mismo aprovechar ese puente para cruzarlo cuantas más veces mejor, ya que le permite acceder a un campo inexplorable fuera de tales conexiones espirituales. El hombre tiene afán de saber, y sólo de él mismo depende satisfacerlo o no. Pero antes tendrá que comprobar su libre voluntad de querer pasar el puente. Cuando un ser espiritual ha establecido un contacto, entonces tendrá que continuar su actividad para mantener despierto en el hombre el deseo de seguir este camino, y habrá de incitarle a que se haga preguntas y más preguntas que luego tendrá que responderle. Tendrá que incitarle a hacer preguntas cuya explicación será una enseñanza para todos aquellos que prefieren los conocimientos espirituales a las riquezas y la sabiduría del mundo.
Cuando haya comenzado el interés por tales preguntas, el hambre de alimento espiritual ya no se perderá. El hombre procurará satisfacerla, lo que le ocasionará una gran sensación de bienestar porque recibe ya el alimento celestial, el pan de la Vida que es el Señor mismo, un alimento reconfortante preparado por los mismos ángeles de Dios para que no se canse de su actividad espiritual que es lo más importante en la Tierra. Tal actividad de los seres espirituales es un mandato de Dios mismo; un ejemplo más de sus Obras de Amor hacia las criaturas.
Amén.
B.D.550 18 de agosto de 1938
Preparación de las almas por parte de las fuerzas del Más Allá (continuación)En el mundo espiritual todos los seres tienen la misma importancia. No hay ninguna alma que sea valorada más que otra. Por eso el empeño de ganar las almas para la eternidad es idéntico para todas. Bien entendido, la sustancia original de cada alma es una parte de Dios, por lo que nunca puede sufrir menoscabo. Cuando un alma se ha encarnado, el cuerpo físico se somete a la tarea de su purificación, y también el alma participará en ella. Para que el alma pueda sacar el mayor provecho de su vida en la Tierra, tiene que producirse idéntica actividad en el cuerpo y en el espíritu.
Como ante Dios todas las almas son consideradas de la misma manera, a todas ellas les son concedidas las mismas posibilidades para alcanzar un estado de madurez máxima, es decir, ni una sola alma será considerada menos o privada de un campo de actividad que le pudiera servir para su maduración. Por eso es culpa de cada alma no alcanzar el estado de madurez, pues son su propia voluntad y su pereza espiritual las que le retrasan en su camino hacia la perfección. Cuando un alma se dedica con empeño a su trabajo, nunca podrá pensar que ha sido perjudicada, porque será agraciada como todos los seres espirituales. Ya la sola encarnación es una gran Gracia, porque durante su vida en la carne el alma puede desarrollarse hasta un nivel muy alto, siendo cosa suya hasta qué punto aprovecha del tiempo en vistas a la Vida eterna. Si admite que la guíen a las esferas de su propio destino, entonces alcanzará el mismo estado de perfección propio de cada ser espiritual de esa esfera. Todo lo que tendrá que hacer estará relacionado con su propia perfección: su desarrollo hasta llegar a ser un ser divino, porque será consciente de que es una partícula de la eterna Divinidad. Y a un ser que es consciente de su propia Divinidad, siempre le será ofrecida la máxima asistencia por parte de los seres espirituales, por lo que nunca podrá fracasar, aunque los obstáculos que se le presenten le parezcan enormes. La manera cómo se realiza la influencia en las almas es muy diversa, y ha de serlo porque cada alma tiene una idea distinta sobre el objetivo de su vida en la Tierra. Y mientras aún no haya conocido la pura Verdad, tiene que ser guiada por influencias externas para llegar a ella. Tiene que ser preparada para la recepción de las verdades divinas. Y muchas almas necesitan mucho tiempo para alcanzar el estado correspondiente, porque al principio frecuentemente lo rechazan todo, con lo que ellas mismas se complican el proceso de asimilación. Por eso muchas criaturas tienen que sostener una inmensa lucha interior hasta que comprenden que cada ser tiene un objetivo señalado por Dios: la unión con Él, objetivo que sólo pueden alcanzar si se identifican totalmente con la tarea que el divino Creador les ha indicado.
Amén.
B.D.551 21de agosto de 1938
Recibir la Fuerza de DiosTen en cuenta, hija mía, que todo aquel que se sirve de la naturaleza en mi bombre, es beneficiario de mi Voluntad, y ésta es su fuerza. Todo lo que tengo está a vuestra disposición, tan sólo hace falta que deseéis recibirlo. De modo que no te prives tú misma de la Gracia y ten fe. Porque la Gracia fortifica tu voluntad y te une con la Fuerza primaria de todo lo que existe. En la misma naturaleza ves mi actividad. Puesto que eres parte mía, ¿qué te impide buscar la misma Fuerza dentro de ti? ¿Cómo es que la conciencia de ser hija mía, no te eleva de tal manera que todo te sea sometido, sólo sujetando tu voluntad a la mía?.
Sólo con entrar en íntima unión conmigo el hombre todo lo consigue mediante mi Fuerza proyectada en él. Pero si te mantienes alejada de Mí debido a una fe demasiado débil, entonces te atemorizarás y tendrás dudas; y a Mí me decepcionarás, porque quiero que mis hijos tengan una fe firme.
Así como puedes hacerte una idea sobre el transcurso de la vida, concéntrate en el hecho de que mi Fuerza y mi Voluntad son el origen de la tuya. Ahora procura pensar en que esta vida tuya es esa misma Fuerza que quiere manifestarse dentro de ti, y serás capaz de hacer tuya mi Fuerza, porque esa Fuerza que ya está dentro de ti romperá sus leves ataduras y podrá volverse activa desde tu interior. ¡Y actuarás realmente a través de Mí!
Hija mía, ¡sométete a mi Voluntad, y podré concederte un gran poder! Continúa en la oración y pide tu fuerza interior. Déjame que reine en tu interior una sola vez, y no refrenes tus anhelos que de todos modos sólo me buscan a Mí , a Aquel a quien hasta ahora aún no has encontrado debido a tu voluntad todavía demasiado débil. Anima tu espíritu, anhelándome continuamente. Y no tardará mucho en llegar la hora en la que verás la verdadera Luz.
Hija mía, siempre ha habido y habrá milagros, pero no los tenéis en cuenta. Pero si hoy viniera a ti, entonces tu corazón quedaría embriagado para siempre, por lo que ya no podrías cumplir mi Voluntad en la Tierra. De modo que tus ansias no podrán ser satisfechas hasta que no hayas terminado tu actividad en la Tierra.
Amén.
B.D.559 28 de agosto de 1938
El patrimonio heredadoCada alma lleva dentro de sí el deseo vehemente de acercarse a la eterna Divinidad, sólo el cuerpo se lo dificulta. Una Ley eterna dispone que el alma se corresponda con la actividad del cuerpo al que está asociada. Y eso hasta que el cuerpo, mera materia, vuelva a separarse de ella, es decir, hasta cuando se libere de su envoltura terrenal. Cada alma elige ella misma para caminar por la Tierra el cuerpo que le parece más adecuado para que este le facilite el proceso de maduración. Pues en cada alma moran todas las tendencias de los más diversos espíritus naturales impuros que, después de miles de años, se han unido finalmente formando un ser espiritual para iniciar la última etapa de su purificación encarnados en el cuerpo humano.
En el cuerpo humano se manifestará una actividad que corresponde a la manera como los dichos espíritus naturales eran anteriormente activos en el Orden de la Creación. Por ello se manifestarán con cierta frecuencia en el hombre determinadas peculiaridades que tienen su explicación en la vida anterior del alma y, paralelamente, en la vida anterior de sus componentes. Frecuentemente el cuerpo tendrá que adaptarse al patrimonio heredado. Cuanto más diversas son las características de los componentes de su alma, tanto más heterogéneo resulta el hombre, y, por ello, la lucha que su alma tiene que sostener durante la vida en la Tierra resulta mucho más larga, pues la carne hace caso a todas esas diversas exigencias del alma.
El hombre tiene que imponerse con su voluntad a todas esas inclinaciones intrínsecas, coordinando alma y cuerpo. Siempre ha de ser consciente que toda actividad del cuerpo debe servir al alma para su redención, servir para que el alma redimida pueda volver a la Divinidad. Y tiene que ser consciente de los grandes tormentos que el alma sufre a causa de la resistencia del cuerpo y de sus tendencias mundanas, cuando la oscura envoltura que le rodea se vuelve cada vez más espesa y queda apresada antes de llegar a su verdadero destino. Todos los esfuerzos de ese alma por romper la pesada envoltura resultarán vanos si el cuerpo no le responde. Porque nadie más que el mismo cuerpo pone o quita los obstáculos que rodean al alma. Conociendo estas relaciones, el hombre siempre ha de esforzarse por servir constantemente a su alma, es decir, por apoyarla con toda su fuerza para que la misma pueda librarse de sus ataduras, resultando que cuando las tendencias del alma resaltan demasiado, el cuerpo tiene que superarse a sí mismo. Y gran poder tiene el cuerpo para ello, porque fue precisamente ese cuerpo el que se le concedió por reunir las condiciones más adecuadas.
Amén.
B.D.566 01 de septiembre de 1938
Mentira y verdadEl peor de los males es la mentira. Si sois conscientes de la Verdad y aun así no la respetáis, entonces facilitáis que el demonio de la mentira adquiera influencia sobre vosotros; y su poder es mayor de lo que pensáis, pues contaminará todos vuestros pensamientos. Os arrebatará cualquier criterio propio y siempre os incitará a los más diversos vicios y a las malas costumbres que tienen su origen en la mentira. De modo que si queréis estar en la Luz, tendréis que manteneros en la Verdad; porque donde está la mentira, también hay oscuridad. A ninguna alma le agrada semejante oscuridad, pero cuando no se tiene en cuenta la verdad, inevitablemente será empujada hacia la oscuridad. Toda aflicción es consecuencia de la mentira. Mientras no os esforcéis en cultivar la pura Verdad dentro de vosotros, mientras todavía recurráis disimuladamente a interpretaciones aparentemente justificatorias, seguro que el Espíritu de la Verdad no os podrá iluminar. Porque sólo podréis uniros a la eterna Divinidad cuando vuestros corazones sean puros y desprecien por completo la mentira. No os podéis imaginar el sinfín de consecuencias derivadas de una sola mentira; no sabéis el mal que produce y cómo se propaga, engendrando continuamente nuevas mentiras. Por esto la mentira es la muerte del alma, mientras que la pura Verdad es para ella la Luz de los Cielos.
Amén.
B.D.568 4 de septiembre de 1938
MisericordiaTambién la Misericordia divina, sin la que todo se desvanecería, resulta imprescindible para que todas las criaturas se bañen en el mar del Amor divino. También los hombres dependen continuamente de ella, porque hay muchos que se apartan deliberadamente del Amor de Dios, por lo que sólo pueden subsistir por su Gracia. Ciertamente la Misericordia es también un acto del Amor divino, pero puede resultar humillante, mientras que el Amor proporciona abundante bienaventuranza a todos los seres dignos de él. Dios nunca abandona definitivamente a un ser porque mientras todavía haya la más mínima esperanza de mejoría, la Misericordia divina siempre se encarga de él para evitarle lo peor, la perdición total. Por eso, también vosotros, hombres, ¡practicad la misericordia con el máximo empeño! La Chispa divina de Dios actúa en quien se compadece de la miseria de su prójimo. La más noble obra de caridad es socorrer al hombre cuando le sobreviene una gran miseria. Voluntad de Dios es que sea misericordioso todo aquel que disfruta de su Misericordia; y, ¿acaso hay uno entre vosotros que no la necesite? Por eso sed misericordiosos con los necesitados aunque se hayan vuelto indignos de vuestro amor. De eso se encargará el Señor. Pero vosotros, ¡amad incluso a vuestros enemigos y concededles toda vuestra misericordia cuando la necesiten! La miseria de la humanidad es inexpresable; si queréis servir a Dios el Señor y volveros dignos de su Bendición, debéis practicar el amor al prójimo ilimitadamente.
No permitáis que vuestros corazones se endurezcan, sino dad donde haya necesidad. Ayudad donde pidan vuestra ayuda o dependan de ella. Porque el Padre en el Cielo os concede continuamente su Misericordia, y espera que vosotros hagáis lo mismo.
Amén.
B.D.573 6 de septiembre de 1938
Los pilares de un puenteEscucha la Palabra divina y prepárate para una comunicación que te llamará mucho la atención. Habrá un Reino eterno para vosotros, pero esto, por supuesto, no hay que entenderlo en sentido mundano. Toda la fuerza del universo, que sólo puede ser divina desde su origen, se unirá para una actividad extraordinaria, y habrá un puente desde el Más Allá a la Tierra que todos mis hijos pasarán para llegar a Mí. Colocaré los pilares allí donde el estado del espíritu sea suficientemente puro, y Yo mismo descenderé para permanecer siempre entre vosotros. Ya no falta mucho. Pero todavía ha de venir antes una época de aflicción para poner en claro quién está conmigo y quién me rechaza. Será una época de tribulación inimaginable y muchos de los que creen encontrarse en suelo firme, temblarán. Pero cuando el Señor del Cielo y de la Tierra atraviese este puente que le lleva a vosotros, entonces me podrán ver todos aquellos a quienes se lo prometí. Habrá legiones de ángeles de los Cielos que descenderán a la Tierra y procurarán traer la Luz a los hombres. Estas legiones de seres espirituales desencadenarán una gran tormenta, y todo ser que tenga la facultad de pensar será confundido por una conflagración mundial cuyo resultado será el caos espiritual. Los motivos de querella no tendrán fin. Por todas partes se desencadenarán luchas, porque ante las evidentes acciones de Dios muchos reaccionarán con admiración y otros con rechazo. Muchos que hasta entonces no habían hecho caso a las tendencias espirituales, empezarán a prestarles atención. Será la época de la madurez. Y bienaventurados serán aquellos que hayan sembrado a buena hora. En cuanto lleguen las legiones celestiales, empezará un nuevo tiempo, el tiempo de la Paz eterna.
Amén.
B.D.574 7 de septiembre de 1938
La noción del bien y del malDesde las alturas te es concedida toda clase de protección. Igual que tú, hay incontables seres espirituales que luchan por las criaturas de la Tierra. Tienen que combatir contra la oposición a lo espiritual, lucha que exige mucho esmero y mucha paciencia. Pero los caminos del Señor son insondables, y muchos tienen que reconocer todavía que hay una Voluntad superior que los guía. Pero ahora escucha:
Cada ser tiene el destino de servir como receptáculo a un alma, y por lo tanto los seres son siempre portadores del Espíritu divino; lo que significa que el mismo Creador divino está activo en cada encarnación, sea esta del tipo que sea. Y también significa que toda clase de creación lleva la eterna Divinidad dentro de sí, por lo que, aunque su forma exterior cambie, nunca puede perecer definitivamente.
También la forma exterior, la materia, es en el fondo espiritual. Es decir, es sustancia espiritual que surgió de Dios y que se apartó de Él. Es sustancia cautiva en una forma que estuvo expuesta durante miles de años a un continuo cambio para que lo espiritual pueda volver poco a poco a la eterna Divinidad mediante este proceso. Para que pueda abandonar ese estado de cautividad y luego continuar su desarrollo ya en formas animadas, es decir, en seres espirituales, última etapa de su existencia en la Tierra.
Por lo que también toda materia ha surgido de Dios. En cierto sentido se trata de lo malo aprisionado, de lo que fue bueno en la época de su creación, pero que más tarde se rebeló.
Puede ser que cueste comprender los conceptos bueno y malo, puesto que todo lo que viene de Dios debiera ser absolutamente bueno. Pero hay que tener en cuenta que los espíritus primarios creados por Dios fueron dotados con una voluntad tan libre como la de Dios mismo, la cual les llevó finalmente a la apostasía. Siendo así, también el ascenso tendrá que realizarse necesariamente por medio de la libre voluntad.
La gran Misericordia de Dios no permite que se pierda ni una sola criatura. Aunque el camino de regreso sea muy duro y penoso, les llegará tanta Gracia divina mediante la encarnación en la Tierra que fácilmente podrán volver a unirse al supremo Ser luminoso tan sólo con quererlo. Pero, ¡esa voluntad es a veces tan vaga y echa a perder tantas ocasiones para la maduración del alma!
Debido a las tentaciones de las fuerzas del mal tendrán que sostener realmente una gran lucha para vencerlo, para vencer a la materia.
Amén.
B.D.576 8 de septiembre de 1938
Una Luz en la nocheLos hombres tienen muchas posibilidades de que el camino hacia lo alto les resulte más llevadero. Cada cual puede superar su vida con tan sólo aceptar que la gobierne Dios el Señor. Pero frecuentemente se permiten emitir juicios sobre un asunto sin haberlo examinado realmente. Se encuentran muy cerca de la fuente de la Gracia, pero creen que no necesitan la confortación que esta les ofrece. El Padre tiene Misericordia de estas criaturas y quiere ayudarles para que el camino les resulte más fácil, pero encuentra una gran resistencia. La vida de las criaturas en la Tierra es comparable a un recipiente sin contenido. Les queda como un vacío en los corazones, vacío que procurarán llenar con intereses mundanos. En el mismo estado se encuentran también aquellos semejantes tuyos que no quieren aceptar la mano que desea socorrerlos. Se parecen al insensato que sale de casa por la noche sin llevar luz.
Cuando evitan el brillo de una Luz tan clara que llega hasta tan lejos, nada puede arreglar el Amor del Salvador divino. Pero llegará el día en que tus semejantes se acordarán de ti profundamente arrepentidos.
Escucha una parábola que manifiesta el Amor del Padre hacia los suyos. En una noche completamente oscura una mujer andaba por calles vacías, absorta con el deseo de encontrarse en una esfera celestial. Las ansias y la esperanza hacían que acelerase sus pasos y, de pronto, vio una luz lejana pero muy clara. En su corazón rezaba a Dios para que esta luz le iluminase el camino hacia la patria. Dios escuchó su oración y hubo una Luz muy intensa que rompió la oscuridad de la noche. Él le había dado fuerza para que no se cansase hasta encontrar el rumbo.
La luz clara era la fe,
la fuerza era el amor,
y sus pasos fueron la voluntad...
Cuando se dirigía al Padre, rogándole, Él le ayudó: la noche se hizo día porque la fe y el amor llenaron su corazón. ¿Quién entre vosotros, caminantes de la Tierra, no necesita tal Luz? ¿Quién entre vosotros podría encontrar el camino hacia la patria sin fe? Si os falta la fuerza del amor, entonces os parecéis a un caminante que nunca se esfuerza por avanzar, un caminante que no hace sino quejarse del largo camino sin afanarse por llegar a la meta. Le falta la voluntad, sin la cual siempre permanecerá en el mismo sitio. Si la voluntad del hombre no activa la fe y el amor para que rompan la noche oscura y pueda dirigirse a la aurora luminosa, entonces siempre seguirá estancado en el mismo grado de desarrollo. Que el mundo sepa que sin voluntad, fe y amor, la patria eterna es inalcanzable y el caminante permanecerá alicaído al borde del camino. ¿De qué le sirve su bolsa de dinero si en la densa oscuridad no ve el abismo? Pero la más clara Luz de la Gracia brillará para el caminante que llama al Padre con una fe sencilla; el camino a la patria le resultará fácil y corto. Porque el Amor de Dios le protegerá y le dará toda la fuerza que necesite.
Amén.
B.D.579 11 de septiembre de 1938
Diversidad de la existencia en la TierraEscucha, hija mía, al elegir a tus padres aceptaste un destino que se prestaba muy bien a tu maduración, pues durante tu vida en la Tierra sucedieron muchos acontecimientos que hicieron que te recogieras interiormente, por lo que resultó más fácil indicarte el camino hacia arriba. Entre los humanos existen condiciones de vida mucho peores, pero las almas que se encarnan en esas situaciones son todavía muy impuras, y para poder purificarse tienen que pasar por semejantes desgracias. Cuando un alma se prepara para encarnarse en un cuerpo humano y desea aprovechar dicha encarnación para lograr la máxima purificación en el mínimo tiempo posible, toma morada en un cuerpo al que le está prescrito un destino agobiante durante su vida en la Tierra.
Amén.
B.D.593 24 de septiembre de 1938
Seres luminosos en la materiaEn el nombre de Jesús, comienza: Os será enseñado el camino que lleva a la salvación. La Tierra hospedará incontables seres que descenderán desde el Reino de la Luz para estar entre los hombres, y todos ellos se vestirán con la materia. Buscarán el contacto con ellos y activarán sus fuerzas espirituales para influir en las criaturas que están en la misma materia que ellos. Así se establecerá un nuevo vínculo entre la Luz y la noche oscura. Y de nuevo el polo opuesto perderá una parte de su poder, porque todo lo que le sirve de morada será también alcanzado por el buen espíritu y, poco a poco, lo malo será convertido en bueno. De esta manera ayuda el Señor a todos aquellos que en su lucha con las tinieblas no disponen de la fuerza de voluntad necesaria, a los que quieren lo bueno pero no luchan suficientemente. Sin embargo, su buena voluntad ya es motivo suficiente para que intervenga la Misericordia de Dios, y el gran amor de estos seres luminosos cumple la tarea de salvar dichas almas para la eternidad. Esta empresa no deja de ser peligrosa para los seres del Reino de la Luz encarnados en la materia, porque su tarea requiere una gran capacidad espiritual. Pero los seres luminosos se ayudan unos a otros, para que ninguno de ellos sucumba al poder del mal.
Amén.
B.D.599 30 de septiembre de 1938
Depresiones. Inercia del espíritu y del cuerpo
Observa cualquier depresión que se apodere de ti, pues las depresiones son remedios de los cuales se sirve el Señor para que vuestra alma se doblegue a su Voluntad. Vosotros los hombres fácilmente os dejaríais llevar por una cierta inercia del espíritu si no fuerais sometidos de vez en cuando a amargos estados de ánimo. Una depresión estimula a que la criatura analice su causa, lo que siempre resulta beneficioso para el espíritu. El hombre ha de estar continuamente activo para que no disminuyan sus energías psíquicas y físicas. Porque cuando disminuyan las ganas de actuar, corre el riesgo de que también disminuyan dichas energías, lo que siempre produciría un retroceso, consecuencia que la Sabiduría divina procura evitar mientras la criatura haga caso de lo que le insinúa. Quien admita que tales estados de ánimo son remedios para reanimar el espíritu y el cuerpo, sacará mucho provecho de ellos. Pues se dará cuenta de qué lado le amenaza el peligro y lo resistirá antes de que la pasividad se apodere de él. De esta manera el Señor protege a los suyos del cansancio, combinando el aspecto educativo de una actividad vivaz con el de la reflexión interior, mediante la cual la criatura se vuelve consciente de lo ínfima y limitada que es. Así el hombre vuelve a recuperar su humildad interior, precisamente cuando estaba a punto de perderla. Muchas veces la Sabiduría divina tiene que intervenir para que la preparación de las almas siga su camino. ¡Qué débiles sois y qué poca constancia tenéis! Si no fuera por la Gracia divina que continuamente os apoya, poco adelantaríais.
Pocas veces la criatura consigue vencer a la primera los obstáculos que la vida le pone en el camino, y muchas tiene que intervenir una fuerza desde las alturas, fuerza que, según como se manifieste, ni siquiera es siempre bienvenida. Porque frecuentemente se manifiesta mediante depresiones que contrarían grandemente a la criatura. Pero, al menos, procurando quitárselas de encima, meditará sobre su situación y así se liberará ella misma del peligro de la pasividad que le amenazaba.
La criatura procurará recuperar la paz interior mediante una actividad más dinámica y así cumplirá mejor la Voluntad de Dios. Por consiguiente, aunque las depresiones resulten desagradables, no dejan de traer una cierta bendición; basta con aceptarla.
Amén.
B.D.603 3 de octubre de 1938
Causa y efecto de la experiencia espiritualToda experiencia espiritual es causa y efecto a la vez. El hombre sagaz puede observar en cada momento que la experiencia espiritual ha sido precedida un acontecimiento que orientó sus pensamientos hacia las alturas.
Estos pensamientos hicieron surgir preguntas sobre las que tuvo que meditar.
Las preguntas le obligaron a creer en una Fuerza que se manifiesta en cada hombre.
Y esta fe encendió en su corazón la chispa del amor que, por su parte, reanimó su espíritu.
Pocos pueden imaginarse lo beneficioso que resulta para la criatura andar por este camino, empezar a aceptar... El día que lleguen al Más Allá los que han dado el primer paso en el puente que lleva al Reino eterno, podrán pasar en seguida a las regiones luminosas y olvidar todas las aflicciones de la vida terrenal.
Todavía se plantea la cuestión de qué suerte les cabrá a quienes siempre se apartan voluntariamente de la materia y nunca tienen en cuenta los placeres mundanos pero que, al mismo tiempo, muestran la misma indiferencia ante el mundo espiritual. Pues ellos se complacen, tanto espiritual como físicamente, en su estado de letargo, conformándose con vivir una vida estrecha.
Para que esta clase de hombres empiecen a desarrollar una gran actividad y comiencen a dedicarse a su verdadera tarea, tienen que pasar por experiencias interiores extraordinarias que los despierten de su indiferencia psíquica y física. Cuando el espíritu se manifiesta al hombre, en adelante lo tendrá en cuenta todo. Observará con atención todo lo que sucede a su alrededor, empezará a pensar más profundamente, y sacará provecho para su alma de cada experiencia. Entrará así en un estado en el que la experiencia espiritual producirá en él una gran actividad: la de vivificarse a sí mismo, es decir, a su alma. Ya no juzgará unilateralmente cualquier situación que se le presente, sino que siempre será consciente de que todos los hilos tienen su origen en Dios, y que Él no manda o consiente nada que no sea para la maduración espiritual de la criatura. Cada acontecimiento de la Tierra le sirve para que su espíritu actúe, y para poder ser iniciado por él en la sabiduría. Para poder cumplir enteramente su tarea estando todavía en la Tierra.
Amén.
B.D.604 5 de octubre de 1938
Inteligencias. Elementos específicos.Por el espacio flotan continuamente elementos físicos de reacción instantánea, dotados de cierta inteligencia y muy sensibilizados a todo Orden espiritual, facultades que saben aprovechar para su propio bien de la mejor manera. También están dotados de una fuerza que se manifiesta cuando se forman nuevos seres. Es como si todos ellos formaran parte de una misión secreta que les obligara a colaborar en la nueva formación de seres, en los cuales establecen vínculos entre la fuerza espiritual y el cuerpo físico. Todos estos elementos inteligentes tienen algo en común: acuden sin la menor resistencia a las formas, sean cuales sean, para penetrarlas poco a poco enteramente, convirtiéndolas así en cuerpos espiritualmente animados, con el fin de que produzcan continuamente los seres más ínfimos de la creación, los de su propio género, animando de esta forma el universo con incontables criaturas.
Cualquier explicación suplementaria les parecerá inaceptable a todos aquellos que dudan de este proceso. Sabido es que no hay nada en el universo cuyo desarrollo sea tan sencillo que pueda asimilarlo la inteligencia humana. Sin embargo la Creación presenta innumerables fenómenos sobre los que el hombre no puede hacerse idea alguna que corresponda a la realidad porque es demasiado limitado. Todas sus cavilaciones serán vanas si estos milagros no se los desvela su espíritu interior. No le queda otro remedio que aceptar la fe o rendirse. Si se opone a la fe, tendrá que marcar los límites de la sabiduría mundana allí donde la vista y el oído le abandonen. En tal caso no tendrá, por supuesto, el menor estímulo para prepararse a emprender rumbos más elevados. Sus pensamientos se limitarán al ámbito de la Tierra y no investigará sino que lo que le resulta comprensible, privándose por completo de la experiencia espiritual. Pero incluso así el hombre es portador de un sinnúmero de esos elementos inteligentes que tienen más poder sobre él de lo que parece a primera vista. Aunque se oponga a reconocer la existencia de una fuerza espiritual y rechace obstinadamente cualquier idea sobre una actividad sobrenatural, no podrá evitar que de vez en cuando hasta sus propios pensamientos hagan excursiones a la infinitud, pues a ello le incitan los elementos inteligentes que moran en él. La propia vida de la criatura no es justamente sino una manifestación de estos elementos inteligentes. De hecho sucede que muchos hombres nunca encontrarán una verdadera satisfacción, a no ser que su forma de pensar se espiritualice. No hay nada en la vida mundana que pueda proporcionar paz interior al hombre; pero esos elementos inteligentes sí lo consiguen, y ello a gran escala, con la única condición de que los pensamientos del hombre logren orientarse hacia arriba. A veces la fuerza de estos elementos inteligentes penetra el hombre, sobre todo cuando su resistencia inicial ya está vencida por completo y cede voluntariamente a esos impulsos persistentes. A partir de ahí ya no hay que temer retroceso alguno, porque todo lo espiritual se encamina al Espíritu divino. Y el alma regresará a la Luz eterna, es decir, a la Divinidad eterna.
Amén.
B.D.605 6 de octubre de 1938
Obras de amor con los enemigosTomad a pecho hacer el bien incluso a vuestros enemigos y sabed que hasta la más mínima obra de caridad que se les haga trae triple bendición. Eliminad el aguijón de la enemistad y vosotros mismos estaréis en la Gracia. Además, despertaréis el amor recíproco de aquellos a quienes habéis hecho el bien. Cuando estéis enemistados con alguien, que nunca os falte tiempo para preparar abnegadamente estos actos de amor. Aunque al principio os resulte difícil, poco a poco vuestra voz interior os ayudará en la tarea. Os animará y no callará antes que hayáis cumplido vuestra obra de amor. Pero hay un riesgo: si no veis los resultados benditos de vuestra buena acción porque el enemigo no quiere reconocer que vuestro amor le agrada, entonces, sin daros cuenta del gran error que cometéis, os desanimaréis con mucha facilidad y dejaréis de hacerlas. Aunque a vosotros mismos no os sea manifiesta la bendición espiritual, es de un valor incalculable para el alma, y un día os arrepentiréis profundamente de la falta de sensibilidad que tuvísteis.
En el mundo espiritual todo tiende a transformar al hombre en un ser pacífico, a conciliar enemistades, y a transformar odio y desamor en amor y bondad. Tan beneficioso resulta que los hombrfes se ayuden unos a otros, como perjudicial que se enfrentan con odio y enemistad. Porque tal comportamiento destruye la comunidad espiritual tanto entre los hombres como entre las almas. Cuanto más se alejen unos de otros con la intención de hacerse el mal, tanto más se enredan en las redes de los poderes del mal, desde donde la liberación les resultará cada vez más difícil. Pues esta liberación sólo es posible mediante obras de amor mutuas. Es impensable progresar en el camino hacia las alturas con rencores en el corazón, antes hay que eliminarlos.
Entonces a los hombres les será concedido todo el apoyo necesario y, durante su camino por la Tierra, podrán estar seguros de la ayuda de las buenas fuerzas espirituales que les protegerán contra nuevas hostilidades y de una recaída y sus consecuencias.
Por eso, tomad siempre a pecho el mandamiento de amar a vuestros enemigos y de hacerles el bien, y acumularéis inmensos tesoros espirituales para la eternidad.
Amén.
B.D.606 7 de noviembre de 1938
Entes minúsculos sin formaEn cualquier lugar de la atmósfera donde se manifiesta la vida, está continuamente fomentada por fuerzas subordinadas a la Voluntad de Dios. Por lo general se trata de entes minúsculos sin forma, es decir, no envueltos por un cuerpo. Su tarea es la de vivificar, pues ellos son los que estimulan el instinto de los seres más ínfimos de la creación. También en esto se manifiesta una fuerza espiritual difícil de entender por la inteligencia humana. Lo que sí debéis saber ya es que todos los seres de la misma especie deben cumplir la misma tarea, y que cada especie tiene que cumplir la suya específica y diferente. Debéis conocer la regularidad de la actividad que el Creador les ha asignado, aunque pese a ello no podréis entender cuál puede ser su utilidad.
Para comprenderlo, habéis de aceptar que:
-para animar a los entes espirituales más minúsculos hace falta la intervención directa del Espíritu de Dios;
-todo lo que vive en este mundo está animado por el Espíritu de Dios,
- el sinnúmero de los entes espirituales más minúsculos surgidos de Dios tiene una función específica en la Creación,
-cada uno de ellos cumple denodadamente con su deber.
El término "vida" significa siempre un desarrollo continuo y una continua perfección, y nunca la permanencia en lo mismo de antes. Todo lo que vive tiene que cambiar continuamente, tanto en su forma exterior como en su condición espiritual. Hasta la criatura más ínfima ha de cumplir esta ley desde que comienza su vida hasta el fin de la misma. Pues tiene que continuar el camino del desarrollo que le ha sido impuesto hasta llegar al grado más elevado posible del mismo. Entonces habrá de terminar su vida respectiva pues le espera una forma más elevada para servirse de su sustancia espiritual, ahora más madura, y ser animada por ella. Según este plan, innumerables de esas sustancias psíquicas se unen para, globalmente, animar a un ser de categoría superior. La atmósfera que os rodea está continuamente llena de tales almas a la espera de su encarnación.1
La fuerza vivificadora se encuentra en todo lo que os rodea: en el aire y en el agua, en la lluvia y en el viento. La inhaláis con cada inspiración y os conforta porque os suministra las sustancias que necesitáis para vuestra vida. Todo el bienestar que sentís cuando estáis al aire libre bajo su influencia, testimonia la actividad vivificante de todos esos entes que, cuando se encarnan en incontables seres, los animan para que puedan cumplir la tarea que Dios les ha asignado. Ni uno solo de ellos queda sin su tarea específica: la Omnipotencia de Dios se manifiesta en la continua vivificación del conjunto de la Creación. El Señor, que dio su vida a cada ente, también la cuida continuamente para que se mantenga correctamente en su camino de perfección, aunque sea cada vez en formas diferentes con tareas distintas.
Quien admite todo esto, se volverá consciente de su propia función y del milagro de la vida como tal. Y alabará al Señor porque ha podido hacerse una idea de su Magnificencia.
Amén.
B.D.609 9 de octubre de 1938
Actividad de los seresCada ser, incluso el más ínfimo, tiene que cumplir su tarea de perfeccionarse; no puede oponerse a la Voluntad de Dios y está obligado a continuar su camino de perfeccionamiento. Al alma se le quita todo recuerdo cuando en su última encarnación toma morada en el cuerpo humano. Porque si fuera consciente de su largo camino de desarrollo quedaría cohibida, con la consecuencia de que el hombre, aunque cumpliera la Voluntad de Dios, no lo haría ni mucho menos por su libre voluntad, sino por miedo a la posibilidad de tener que repetir tan largo y complejo camino. Pero una voluntad dominada por el miedo a las consecuencias no es libre, por esto no sirve ni para alcanzar la filiación de Dios ni para volverse semejante a Él, lo que debiera ser el mayor anhelo de cada criatura. Ya veis que ocultar al hombre todo lo que hubo antes y lo que habrá después, ha sido una disposición sumamente sabia del Creador divino.
El hombre siempre saca el mayor provecho posible de todo lo que hace. Pero en su camino por la Tierra debería dejarse llevar por el amor que no busca ventajas mundanas. Todo lo que el hombre hace para ser recompensado no tiene valor ante Dios. Pero todo lo que la criatura realiza por amor desinteresado, tiene la bendición del Señor y tendrá su premio. En la vida humana un acontecimiento muy simple, si está lleno de amor, puede compensar años de trabajo con valor mundano.
Amén.
B.D.615 12 de octubre de 1938
Los pensamientos y sus consecuencias
Todas las fuerzas que en la Tierra se preocupan demasiado por asuntos mundanos, y todas las que en el Más Allá todavía no pueden apartarse de la materia, quedan desaprovechadas para la vivificación del alma. Aún más: todas estas fuerzas vuelven a integrarse en la materia y la consolidan, pues tenéis que comprender que toda fuerza es espíritu. De modo que se vuelve a añadir fuerza espiritual allí donde en realidad habría que disminuirla. Se trata de superar la materia pero, de esa manera, el hombre contribuye a que lleguen a la materia más fuerzas espirituales. Esta es la consecuencia más triste que ocasiona cualquier deseo mundano y cualquier satisfacción de los mismos. Pensad que, según la Voluntad de Dios, todo lo espiritual debe estar dispuesto a desarrollarse adecuadamente para poder finalmente encarnarse en el cuerpo humano. Pero con las preocupaciones mencionadas, la fuerza en cuestión vuelve a alejarse y, en vez de luchar contra el poder del mal, lo consolida.
Observad vuestra vida desde este punto de vista, ved cómo os preocupáis por acumular y mantener bienes mundanos, temiendo su pérdida, mientras que poco os preocupáis de lo espiritual, la verdadera riqueza del alma, y poco de las graves pérdidas de la misma. ¡Pensad que todos los bienes perdidos están condenados a repetir el camino de desarrollo por completo, y que está en vuestro poder evitarlo!
Realmente, resulta muy difícil explicaros el término "bienes espirituales" mientras todavía languidezcáis en las ataduras del mundo. Sólo profundizando en lo espiritual comprenderéis cómo se manifiestan las fuerzas espirituales, y sabréis lo importantes que son para la eternidad, para que os podáis salvar de la noche profunda. Por eso, procurad emplear estos bienes debidamente.
Amén.
B.D.628 10 de octubre de 1938
La Palabra de Dios ayuda contra las tentacionesQuien sea siempre consciente de que sólo dominándose a sí mismo puede vencer al mundo, estará cada vez menos tentado a rebelarse, haciéndose daño a sí mismo. Querer es una cosa y poder es otra, pero lo que el hombre quiere verdaderamente, también lo puede, porque para ello, si lo que quiere es bueno, le será concedida fuerza desde las alturas. Pero igualmente tendrá apoyo de las fuerzas del mal, si lo que quiere es malo. De modo que ambas fuerzas están a su disposición y no depende sino de su propia voluntad de cuál de las dos se sirve. Por eso también vosotros seréis capaces de realizar cosas increíbles, tan sólo con que vuestra voluntad sea lo suficientemente fuerte. Así que con esta voluntad podréis superar todos los obstáculos. Para saber siempre lo que debéis hacer y lo que no, profundizad en mi Palabra; mediante ella siempre os llegarán fortaleza y confianza. Profundizando en mi Palabra, siempre podréis resistir toda clase de tentaciones y podréis estar seguros que el Padre en el Cielo os dará todo el apoyo necesario. Porque su Voluntad es la de sacaros ilesos de toda clase de aflicciones de la vida, y guiaros en el camino hacia Él y a la Patria eterna.
Amén.
B.D.632 21 de octubre de 1938
La soberbiaQuien se ensalza a sí mismo, será humillado; y quien anhela destacar ante el mundo, un día se acordará de su vida terrenal con amargo desamparo. Es de suma importancia que la criatura ande su camino en la Tierra humildemente y que sea consciente de su propia debilidad, porque sólo así podrá progresar espiritualmente. Sobre todo es de gran importancia para la Vida eterna la lucha contra la propia soberbia, porque precisamente la soberbia fue el motivo de la apostasía de Dios, de la caída del Ángel de la Luz; es por lo tanto el mayor peligro que corre el alma en su camino por la Tierra. Cuando el hombre sobrestima la importancia de su propio yo, entonces carece de la condición fundamental requerida para su desarrollo espiritual, y habrá de padecer muchas situaciones penosas hasta darse cuenta de lo poco que puede hacer por sí mismo, sin la ayuda de Dios. Todas sus pretensiones acabarán frente a la muerte, pero entonces ya no le quedará tiempo para beneficiarse de sus nuevos conocimientos, pues se le acabó su plazo de Gracia en la Tierra sin haberlo aprovechado para el bien de su alma. Que el hombre tenga presente constantemente de qué le servirían esplendor y riquezas, honores mundanos y prestigio, si hubiera de dejar repentinamente la Tierra atrás. Al reconocer su propia debilidad, el hombre se superará a sí mismo, porque sólo entonces podrá disfrutar de la Gracia de Dios.
Lo que el hombre tiene y lo que es, todo se lo debe a su Creador. ¿Acaso puede corresponderle entonces el menor mérito? Sólo contemplando los milagros de la Creación divina, abandonando todas las tentaciones del mundo y apartándose de honores y prestigio, se le abrirá la visión interior y reconocerá la Magnificencia de Dios y su propia insignificancia. La criatura pedirá y recibirá, y así volverá para siempre al Padre, de quien en su tiempo apostató a causa de su soberbia ante Él.
Amén.
B.D.636 23 de octubre de 1938
El camino de la vida de los seres. Formas exteriores cambiadas.
Toda la materia es vida en sí, aunque se manifieste de las más variadas maneras. Todo lo que anima una forma ha de tener la posibilidad de continuar en otra. La forma siguiente ha de ser apta para facilitar al ser hospedado en ella algo que la forma anterior no le pudo proporcionar. De modo que la estructura de una nueva forma nunca se parecerá a la anterior, sino que siempre habrá una diferencia notable, porque precisamente esta diferencia permite que la vida en sí, la sustancia espiritual, pueda desarrollarse. Sin estar en una forma exterior, la sustancia espiritual continúa en las mismas condiciones, en tanto que dentro de una forma puede entrar en cierta actividad para desarrollarse y madurar. Así se explica el continuo cambio de la forma exterior. Continuamente tiene que producirse nueva vida, para que a los seres puedan asignárseles continuamente nuevas actividades. La continuación en la misma forma, originaría, por supuesto, una evolución con determinada orientación, pero nunca permitiría el proceso de maduración necesaria para la encarnación como hombre. Por ello, todas las creaciones del universo fueron establecidas con el propósito de llegar al hombre, para que el alma que vive en él la última de todas sus encarnaciones, tenga un máximo de posibilidades para madurar.
Si antes el alma del hombre tuvo que ir por un camino impuesto con el fin de que adquiriera todas las cualidades necesarias para su estancia en la Tierra, claramente se ve que ninguna de sus criaturas puede ser una obra arbitraria del Creador. El hecho que hasta los seres más minúsculos hayan contribuido a la constitución del hombre a lo largo del tiempo, muestra la gran importancia de los mismos; y este hecho testimonia que la divina Providencia se manifiesta hasta en la más ínfima de las criaturas, cuidando siempre que todo lo espiritual se acerque a Ella. En cierto sentido, la divina Providencia siempre toma bajo su custodia todo lo espiritual y lo prepara de la manera más conveniente para que pueda luego recorrer el camino en la Tierra, independiente del todo y según su propia voluntad.
Considerad todo lo que se presenta ante vuestros ojos como un estadio preliminar de las almas, un etapa necesaria para su futura encarnación en la Tierra. Sed conscientes del proceso tan enormemente dilatado de vuestro desarrollo, proceso que finalmente permitió que vuestras almas pudieran animar la última y mayor creación de Dios: el hombre. Aprovechad ahora en la Tierra, con toda vuestra libre voluntad, la fase final de vuestra vida de prueba. Aprovechaos de ella de forma que ese inmensamente largo camino de desarrollo debido a la inmensamente larga época de apostasía, sea debidamente respetado, para que podáis alcanzar el objetivo final: vuestra vuelta al Padre celestial. Entonces el sabio concepto divino de la Creación habrá llegado a su realización. Y, conducido tan sabiamente, el espíritu que se apartó de Él habrá vuelto a la Luz.
Amén.
B.D.641 27 de octubre de 1938
Predicción y oraciónEl cielo y la Tierra acabarán, pero mi Palabra continuará eternamente. Y quien tiene fe en esta Palabra, también vivirá por toda la eternidad; porque todo lo que es Mío tiene Vida eterna. Pero aun así tendréis que luchar por mi Palabra. Os acercáis a una época de máxima responsabilidad. Tendréis que dar testimonio que sois criaturas de la Divinidad y no del maligno.
Cuando el mundo se ponga a intrigar contra Mí, entonces prepararé una contraofensiva que hará temblar al poder mundano, porque de repente descubrirá en el cielo la mano vengadora del Señor. Esta se presentará cuando se aprueben leyes y reglamentos para acabar perentoriamente con mi Doctrina, cuando sea evidente que está prohibido divulgar la enseñanza de Cristo. Sólo entonces intervendré Yo, y al mismo tiempo protegeré de lo peor a mis activos heraldos. De modo que podréis afrontar esa etapa con calma y fe, porque Yo sabré evitar perfectamente que el ejército de mis divulgadores sufra daño. Todo me está sometido, en el Cielo y en la Tierra. ¡Menuda insensatez oponerse a Mí!
Que se terminen estas palabras del Padre celestial con una oración que deberíais dirigirle cada vez que estéis en dificultades:
Querido Padre Celestial, acéptame en tu Paz. Dame fuerza para la lucha aquí abajo, y conforta mi voluntad. Concédeme siempre tu Gracia e indícame el buen camino. Haz que siempre esté dispuesto a servirte, para tu Gloria. Y cuando esté en apuros, aumenta mi fe. Permanece conmigo con tu Amor, pues soy una criatura débil. Ayúdame para que pueda encontrar a mi Salvador en medio del tráfago del mundo. Protégeme y ampárame, siempre y eternamente.
Amén.
B.D.642 27 de octubre de 1938
Esfera del alma. Portadores vivos de la Palabra de Dios.
El espíritu del hombre tiene la facultad de desprenderse de todo lo mundano y elevarse tantas veces como quiera a una región inaccesible para el cuerpo. Dejando el cuerpo atrás, se lanza con la rapidez del pensamiento desde la esfera de la Tierra a la esfera de los seres espirituales del Más Allá. Pues sólo el cuerpo ha entrado en unión con la Tierra y su materia, y en manera alguna el alma y el Espíritu divino. Estos pueden liberarse voluntariamente de su envoltura física y morar en las alturas o en las profundidades, enteramente según su libre voluntad. Según este orden un alma no puede sufrir la menor violencia al salir de su cuerpo. Ella misma puede elegir libremente la esfera en la que piensa quedarse temporalmente. Siempre se tratará de una esfera que corresponde a su estado de maduración. A una criatura de la Tierra que se encuentra en esas regiones espirituales, le cuesta muy poco tiempo madurar suficientemente en ellas para poder abandonar ya la Tierra definitivamente. Pero tales personas a menudo tienen que cumplir una tarea que requiere más tiempo que el mismo proceso de maduración. Los casos de una verdadera maduración durante la estancia en la Tierra son extremadamente raros, aunque quien se desvive verdaderamente para alcanzarla, podrá superar en mucho menos tiempo la vida mundana con todas sus tentaciones y peligros para el alma. Pero todavía tendrá que cumplir la tarea que le fue asignada para su vida terrenal, y entrar en una viva actividad dentro de la Voluntad del Señor.
Tales hombres son elegidos para ser puntos de apoyo firme de los muchos débiles que, dispersados por los cuatro vientos de la vida mundana, andan errados en la Tierra, donde poco o nada se preocupan por el bien de sus almas.
De modo que la Verdad será comunicada a toda criatura de la Tierra que esté dispuesta a servir, porque a aquel que es humilde, el Señor le da su Gracia.
Amén.
B.D.643 28 de octubre de 1938
Lucha mediante la fuerza de voluntadVosotros, los que ya habéis encontrado el verdadero camino, sentís un gran impulso hacia la perfección. Los impulsos del propio corazón harán que prestéis oído al alma y que colaboréis cuando ella procura unirse con el Espíritu de Dios. Os serviréis de todos los medios posibles para avanzar, porque en vuestro interior habla la voz del corazón que Yo mismo hago sonar en él para que me encontréis. Mediante esta continua comunicación conmigo, vuestro camino en la Tierra os resultará más fácil y tendrá una mayor bendición, porque en medio de todos los peligros del mundo exterior, esta voz siempre os recordará vuestra propia tarea.
Escucha, hija mía, muchas veces esta voz suena en tu corazón y te avisa para que continuamente estés espiritualmente activa. Nuevamente te llegan cada vez enseñanzas para que madures. Aún tendrás que satisfacer muchas exigencias, pero tu voluntad y tu fe aumentarán. Siempre te llegarán desde las alturas la fuerza física y espiritual que necesites para poder cumplir tu tarea. Cuando las condiciones físicas quieran estorbarte y te cueste mucho dirigirte hacia las alturas, ten en cuenta que la lucha aumenta la fuerza de voluntad, por cuyo motivo el alma, precisamente para fortalecerla, tiene que ser expuesta a semejantes estados de ánimo. El Paraíso celestial hará que olvidéis los días penosos de la Tierra, y también comprenderéis por qué todo tuvo que ser como fue. Y alabaréis al Señor que os guió con su gran Sabiduría.
Amén.
B.D.645 29 de octubre de 1938
Actividad física y actividad espiritualTodo ser relacionado con la Tierra tiene una finalidad física visible, y al mismo tiempo ha de cumplir una actividad conforme a su destino espiritual, para cuya comprensión hace falta que uno profundice el concepto de vida en la Tierra. A intervalos determinados, cuando ha cumplido su tarea, el ser se separa de su forma respectiva. Pues ha sido físicamente activo, animando parte de la Obra de la Creación. Y dentro de aquella forma ha aprovechado el plazo de maduración que Dios le ha concedido, de modo que una nueva forma podrá hospedarlo para su futuro desarrollo. Cuanto más voluminosa y perfeccionada sea la forma exterior, contra tantas más resistencias tendrá que luchar el ser espiritual que se aloja en ella.
Únicamente mediante estas resistencias y su superación pueden alcanzar su madurez los seres de la Creación divina. Porque sólo evolucionan superandolas, y esto es lo que cuenta ante el Creador eterno.
Ninguna fuerza puede medirse si no choca con una resistencia que se le oponga. En la medida en que el ser que se acerca a la madurez que le permite la encarnación como hombre, en la misma medida aumentarán sus ganas de actividad física. Por eso las almas aspiran a ser consideradas dignas de una tarea cuanto mayor mejor para poder acelerar con ella su evolución. Antes de su encarnación como hombre, el alma es muy consciente de la situación en la que se encuentra, y desea ansiosamente realizar lo antes posible su estancia en la Tierra. En ella se vuelve muy activa para abreviar el tiempo de su encarnación como hombre, estado que le resulta muy pesado y penoso.
Pero aun así hay incontables ocasiones que no se aprovechan, ocasiones que hubieran podido servir para disminuir su aflicción. Frecuentemente la criatura desperdicia sin la menor resistencia la última ocasión de fortalecer el alma, pues la falta de fe la aleja de su verdadera actividad.
Comprenderéis este proceso más fácilmente si tenéis en cuenta que no puede haber evolución alguna si el ser que está en la materia continúa manteniéndose en el mismo estado en el que se encontraba, estado que sólo puede evolucionar bajo la influencia de la Fuerza divina. Pero esta Fuerza se manifiesta únicamente si la criatura tiene una fe firme en el Poder divino y si, llena de fe, cumple realmente la Voluntad de Dios.
Antes de su encarnación como hombre la criatura cumple estas condiciones, esté en la forma que esté, porque se lo impone la Voluntad de Dios. Pero una vez encarnada como hombre, la criatura es dotada de facultades suplementarias muy distintas, pues tiene los dones del raciocinio, de la inteligencia y de la libre voluntad. De modo que el hombre puede examinar, aceptar o rechazar lo que quiera. Como hay una chispa del Conocimiento divino depositada en su corazón, él mismo sabe pensar y puede empezar a construir una fe con la que iniciar la evolución hacia arriba.
Pero sin esta fe el hombre continúa en su mismo estado espiritual de antes y no cumple su finalidad en la Tierra. El período de prueba pasa sin ser aprovechado, pese a que con tanto entusiasmo lo había anhelado previamente la criatura sabiendo que únicamente la encarnación como hombre podía facilitarle la liberación de la materia. Los hombres hacen caso a todas las exigencias de la vida mundana. Pero ignoran lo más importante, la evolución del alma. La criatura tiene que pasar por la carne sin ningun recuerdo y sin tener la menor idea de su verdadera finalidad. Ella misma tiene que hacer lo necesario para saber cuál es su destino, ya que para este fin le han sido concedidas unas facultades específicas. Tiene que encontrar el camino hacia la suprema Divinidad por su propia iniciativa y tiene que desearlo, porque únicamente así podrá realizar su regreso a la casa del Padre.
La vida espiritual del individuo es totalmente independiente de sus ocupaciones mundanas. El espíritu es libre y autónomo y mora donde le place. Frecuentemente es el mismo marco de la actividad mundana el que estimula la inteligencia de la criatura que empieza a preguntarse qué relación puede haber entre la actividad espiritual y la mundana. Así empezará a construirse una fe y, con ella, a redimir el alma de la materia. Porque la verdadera fe produce el amor a Dios y al prójimo. Y el amor, por su parte, es el único medio para redimirse a sí mismo, y para alcanzar la unión definitiva con el Padre celestial que, al fin y al cabo, es el mismo Amor en sí.
Amén.
B.D.652 2 de noviembre de 1938
Predicción. Juicio de Dios.El Salvador siempre se ha dado a conocer en la hora de máxima aflicción; por ello el Señor también se manifestará un día venidero y el Poder del Supremo será revelado al mundo. Todos los hombres de la Tierra estarán expuestos durante unas pocas horas a los elementos de la naturaleza y, con voz de trueno, el Señor los despertará sacudiéndolos. Quien no tenga deudas verá el Sol brillante que se levantará en el firmamento, y le será mostrada la Magnificencia de Dios. Pero de los demás se apoderará el pavor. Procurarán huir en todas direcciones, pero en todos sitios habrá el mismo juicio. Una vez más el Señor cosechará, y se dirigirá con cariño y salvará a todos aquellos que en su máxima aflicción se encaminen a Él rezando. Pero quien ni siquiera entonces se acoja a la mano salvadora del Padre, será aniquilado. Cada palabra que Él hable a los suyos, les producirá un gran gozo, pero su voz sonará terrible para los que no le tienen en cuenta.
Y con esta voz quebrará todo lo que ha servido para el placer de los hombres. Tumbará a los altos y derrotará a los poderosos que nunca temieron nada en el mundo. El Señor anunció este tiempo por escrito y de Palabra, pero las criaturas no hacen caso a su Palabra; incluso hay quienes se imaginan haber sido elegidos para combatir la Palabra divina que fue dada al hombre para su redención. Pero estos ateos se perjudicarán a sí mismos, porque el Poder divino los aplastará.
Cuando llegue la hora, habrá tormentas que rugirán noche y día, la luz de las estrellas se apagará y el Sol quedará escondido tras las nubes. El cielo se oscurecerá y sobre la Tierra caerá fuego. Pero los que se reúnan en nombre Suyo, mirarán con calma los elementos desencadenados. De los demás se apoderará un pavor indescriptible. No habrá ningún lugar que quede salvo. Habrá pánico entre los animales y los hombres no los podrán calmar porque su propia suerte los abrumará. Únicamente la Luz de los Cielos podrá tranquilizar los ánimos, y habrá firme confianza en todas partes donde brille y dé testimonio del Señor de los Cielos.
Amén.
B.D.657 8 de noviembre de 1938
Publicación de las comunicacionesTodavía pasará mucho tiempo hasta que los escritos de estas comunicaciones estén terminados y puedan ser presentados a la humanidad. Pero las instrucciones más importantes deben ser observadas ya ahora. Por eso el Señor te comunica que dentro de poco se te presentará alguien que se ofrecerá para ocuparse de la publicación de esta obra. Según su Voluntad, hay que dar prioridad a los capítulos que tratan de enseñar al hombre, porque primero este tiene que hacerse una idea de la Magnificencia y Omnipotencia del Señor, que se manifiestan en su Creación. El hombre sólo empezará a tener una idea verdadera acerca del Amor infinito de Dios cuando reconozca que él mismo es una obra de la Creación de Dios y que está abarcado y penetrado por Él. Se le iluminará la mente y esta Luz le animará a servir al Señor y a cumplir sus mandamientos.
Para ello el Señor ha elegido un colaborador que está dispuesto a hacer todo lo posible por Él y que se dedicará de lleno a la divulgación por lo menos de una parte de la obra. Esto todavía se hace en secreto pues el ojo del poder mundano no soporta por el momento los comunicados del Señor. Su Palabra sólo será aceptada más ampliamente cuando la fe se haya purificado cada vez más, y la humanidad reconozca que la Bendición de Dios está únicamente en una profunda fe.
De modo que cuando se te presente alguien y te pida tus escritos para divulgarlos, reconoce en ello la Voluntad de Dios. Pero como esta obra requiere todavía mucho trabajo, es conveniente preparar primero los tomos 8-9-101, y, de ellos, sobre todo, las comunicaciones que tratan de iniciar a los hombre en las tareas y actividades de Dios.
Amén.
B.D.661 10 de noviembre de 1938
Actividad de los elementos. Catástrofes.La actividad de los poderes de la naturaleza está eternamente sometida a la Voluntad de Dios, porque si en eso el adversario tuviera influencia en seguida todo sería un caos, pues las fuerzas del enemigo se manifiestan sólo de manera destructiva, mientras que la Sabiduría y la Voluntad de Dios siempre lo hacen manteniendo todo lo que existe en la Creación. Incluso cuando los poderes de la naturaleza producen devastaciones, siempre se trata de la intervención de la Voluntad de Dios y nunca de una tolerancia a las fuerzas del mal.
En tales casos hay motivos fundamentados que ocasionan la intervención de Dios, motivos que de una manera u otra siempre sirven para fortalecer a seres espirituales o para desarrollar los seres humanos. También las devastaciones tienen, en muchos sentidos, su lado positivo. Pues muchos espíritus naturales quedan liberados de la forma que los tuvo presos durante tiempos indecibles, mientras que otros pueden empezar una gran actividad y evolucionar. Y también hay otros seres espirituales que son despertados de un letargo que de todos modos era perjudicial para ellos. E incluso el hecho que tales devastaciones resulten por lo general dolorosas para la humanidad, también es consentido por Dios, porque para los incrédulos es una manifestación de su existencia y para los fieles una piedra de toque que mide la fuerza de su fe.
Amén.
B.D.662 11de noviembre de 1938
La eterna TrinidadSé siempre consciente de la Gracia tan grande que te ha sido concedida. Cumple la tarea que el Señor te ha dado y tendrás su Bendición. Hoy recibes una comunicación que, en pocas palabras, te iluminará sobre la eterna Trinidad. Se trata de un concepto que complicáis mucho pese a ser tan fácil.
La Divinidad es todo en una sola persona. Reúne en sí la Sabiduría, el Amor y el poder de la Voluntad. Cuando habláis de una Trinidad, sólo puede tratarse de la quintaesencia del Amor que es el Padre, de la Sabiduría que es el Hijo, y de la Voluntad que es el Espíritu Santo. Porque el Amor del Padre hizo surgir todo lo que existe. A continuación la Sabiduría de Dios colocó todo lo creado en su sitio y le dio una finalidad. Y el Espíritu de la Voluntad anima el conjunto y garantiza su existencia.
Todo está unido en una sola Divinidad eternamente imperecedera, porque Dios, desde la eternidad, es la quintaesencia del Amor, de la Sabiduría y del Poder, hecho en el que se encuentra la solución de esta pregunta capital que a tantos hombres ha llevado a la idea equivocada de tres personas.
La relación viva entre el Hijo y el Padre manifiesta de la mejor manera que Dios es todo en todo y que no puede haber la menor separación. En Dios todo tiene que estar unido. Los hombres, con su horizonte limitado, procuraron también atribuir límites humanos a la eterna Trinidad, y en su mente crearon un modelo que debía personificar lo eternamente divino según sus conceptos. Pero toda personificación de Dios es absurda, porque un ser en el que todo se reúne y cuya plenitud de Luz y Fuerza es inimaginable, no puede representarse por un personaje.
No obstante, para que los hombres puedan tener una idea, la eterna Divinidad se encarnó como hombre. Para ellos, en el Hijo de Dios, la forma exterior es algo concreto desde entonces.
También en este Hijo de Dios se unieron el Amor y la Sabiduría, la Voluntad y la Omnipotencia, igualmente aquí sin la menor separación. Con el suplicio de Jesús en la cruz, el poder de la muerte quedó quebrantado, es decir, desde entonces los hombres tienen la oportunidad de superar el mal sólo con su propia voluntad. Al mismo tiempo, Dios concedió al hombre de buena voluntad la fuerza para poder realizarla, redimiéndose con ello. Esta fuerza del Espíritu santo es una radiación de la Divinidad que implica todo en sí, pero ni mucho menos una persona individual.
Intentar descubrir estas relaciones con la razón humana no hace sino llevar a conclusiones cada vez más erróneas. Porque aquí los hombres habéis llegado a unas conclusiones con muchas deficiencias. ¡Menudo error tratar de atribuir a la Divinidad una forma triple!
Amén.
B.D.667 14 de noviembre de 1938
La noche de la angustiaEn la noche de la angustia veréis al Crucificado en el cielo, visiblemente en una nube, para que las criaturas que tienen fe en Él vuelvan a contemplar su pasión y muerte, recobrando así fuerzas para actuar en su nombre. Cuando veáis esta señal en el cielo, no creáis que la era del sufrimiento ya ha pasado, sino sabed que se ha intensificado la lucha por las almas, y que vosotros, en la Tierra, debéis ser los compañeros de lucha del Señor. Sabed que Él mismo está entre vosotros para concederos fuerza cuando sea precisa.
Pero lo que os desconcertará mucho será la reacción desde fuera que, más que nunca, procurará apartaros del lado del Señor. Os preguntaréis por qué Él consiente todo esto, pero en seguida veréis que para todos vosotros, los que ya habéis ganado, estas interferencias no harán sino aumentar vuestro afán de cumplir su Palabra.
Amén.
B.D.668 14 de noviembre de 1938
El juicio de DiosEl Señor vio que la voluntad del hombre iba a ser como la que hoy domina el mundo, y siempre llamó la atención sobre el juicio, incitando a los hombres a volver al buen camino para evitarlo, pues conseguirlo o no depende únicamente de la voluntad de ellos mismos. Pero si los hombres no hacen caso de las advertencias, entonces la desgracia visitará la Tierra por culpa de ellos. En la Tierra hay un continuo ir y venir de la vida y de la muerte, y cada generación recibió de las alturas el conocimiento de la Voluntad del Señor.
Pero la fe se volvió cada vez más débil. Todo lo que el Señor comunicó a los hombres para su instrucción fue rechazado por los escépticos, cuyos pensamientos se inclinaron cada vez más hacia lo mundano. Asimismo, toda la llamada religiosidad se ha vuelto un mero formalismo. Por eso ahora la eterna Divinidad tiene que intervenir para que los hombres vuelvan a la verdadera fe. Y por ello ocurrirá lo que el Señor anunció: las Fuerzas del Cielo se unirán con las fuerzas buenas de la Tierra, y será patente un cambio en la naturaleza que hará que los ánimos de todos se aflijan hasta helárseles de terror la sangre en las venas. Hacia el fin de ese día veréis las formas amenazadoras de las nubes y no podréis explicároslo. Vuestros sentidos percibirán como los aires rugen alrededor y encima vuestra, y procuraréis salvaros y huir, sin saber adónde, porque se hará la noche en torno vuestro. Estaréis expuestos a los poderes de los elementos y no os quedará más que un recurso: la oración al Creador, al Padre celestial. Sólo Él es vuestro refugio. Sólo Él puede libraros del juicio y traeros la salvación; y estará cerca de todos los que le llamen en sus apuros. Por eso, dondequiera que os encontréis, no os aflijáis; porque así como el juicio os alcanzará en todas partes, también en todas partes la ayuda de Dios estará a vuestra disposición. Ninguno conseguirá escapar del juicio por su propia cuenta, porque el brazo de Dios alcanza a todos, igual que su Amor y su Misericordia, si se le piden. Toda desgracia será apartada de la criatura, si esta reconoce al Padre y se inclina ante Él.
Pero donde haya corazones obstinados y endurecidos, allí parecerá que la Tierra está a punto de reventar y a muchos les alcanzará el juicio de Dios por no haber hecho caso de sus advertencias, con lo que se han jugado su salvación. Y durante todo un año entero antes de estos acontecimientos, la Tierra será visitada por aflicciones de todas clases para que los hombres cambien, se aparten del mundo y tomen el verdadero rumbo, con fe y buscando a Dios.
Amén.
B.D.669 15 de noviembre de 1938
Ayuda a las pobres almas del Más AlláPensad en esas pobres almas dondequiera que estéis. Necesitan vuestra ayuda porque todavía estarán ligadas a la Tierra hasta que, tras un largo proceso de preparación, se dirijan hacia la Luz . No disponen de todos los medios de los cuales vosotros podéis serviros para madurar vuestra alma. Buscan alivio a sus sufrimientos continuamente, y por eso esperan vuestra ayuda, ayuda que vosotros, los hombres, podéis prestarles con vuestras oraciones. Por eso guardaos de que vuestra actividad en la Tierra se limite a actividades mundanas, y practicad también el verdadero amor al prójimo, incluidos vuestros antecesores. No los dejéis sufrir, y tened en cuenta que tan sólo un pensamiento de amor, una oración con recuerdos cariñosos para ellos, ya les proporciona un gran alivio. Cuando un corazón lleno de amor se dirige al Padre en el Cielo, pidiéndole Misericordia por los antepasados, a incontables seres les llega una fuerza vivificadora.
Es de gran importancia para los antepasados recibir pensamientos de amor. A quien Dios ha concedido una larga vida, que la aprecie y la aproveche para la vida futura en el Más allá, y que piense mucho en los antepasados que ya se encuentran en ella.
La vida en la Tierra pone continuamente al hombre en situaciones que le pueden servir para fortalecer su alma, mientras que en el Más Allá los seres no tienen a su disposición otros medios sino la libre voluntad. Si esta se dirige hacia arriba, entonces ya han salido de lo peor, porque desde allí también le llegará ayuda espiritual. Pero frecuentemente al alma le falta hasta la fuerza de voluntad. Entonces su estado es lamentable.
Tenéis que ayudar a estas almas. No permanezcáis indiferentes ante estos seres desamparados. ¡Os cuesta tan poco esfuerzo hacerles su estado más soportable, si el móvil de vuestras oraciones es el verdadero amor hacia ellos...! No hay hombre en la Tierra que pueda imaginarse los sufrimientos de las almas imperfectas en el Más Allá. Ni tampoco conviene que lo sepáis. Aunque os imaginéis todos los horrores aún no acertaréis. Por eso dad voluntariamente a los antepasados vuestro amor y vuestra ayuda. Sólo el amor es capaz de aliviar todos los sufrimientos, tanto en el Cielo como en la Tierra. Por eso cultivadlo sin desmayo; pues únicamente el amor puede traer la salvación, en el Cielo y en la Tierra.
Amén.
B.D.670 15 de noviembre de 1938
Oración para pedir la ayuda de Dios sobre cómo enseñar a hombres erradosEl Señor os confiará una tarea en la Tierra que tendréis que cumplir con mucha prudencia. Cuando en adelante comuniquéis a los hombres la Palabra de Dios, no olvidéis pedir la Bendición del Señor para que cada una de vuestras palabras caiga en Tierra fértil y dé fruto. Porque no debéis emprender nada sin Él. En su nombre tendréis éxito y su Misericordia os ayudará eficazmente. Y de nuevo, no olvidéis ocuparos con todo amor de vuestros prójimos que andan errantes. Vosotros sois unos privilegiados por tener conocimiento del Amor de Dios y de su actividad, pero a ellos les falta todavía y, en consecuencia, se oponen a su Palabra. Pero el amor pronto hará que cambien de actitud. Pues los placeres mundanos les decepcionarán no tardando mucho. Una mala suerte y una existencia no satisfactoria harán que madure en ellos la consciencia de que el mundo es vano. Y empezarán a meditar sobre temas que todavía ahora rechazan por temor a que pudieran acarrearles la pérdida de la tan apreciada vida mundana.
Así pues, antes de intentar despertar a esas criaturas que todavía andan errantes en la oscuridad del espíritu, encomendadlas a la Gracia del Señor, y os resultará más fácil traerlas a la Luz con la ayuda del Padre celestial. Os escucharán y considerarán vuestras palabras en el corazón.
Una ligera resistencia puede ser superada con la ayuda de Dios. Pero la Fuerza de Dios no se manifestará de manera visible en aquel que la rechaza conscientemente.
Amén.
B.D.671 16 de noviembre de 1938
Vanidad de los bienes mundanosLos bienes mundanos han de existir para que haya en ellos una piedra de toque que ponga a prueba la fuerza de voluntad de los hombres. Pues deben superar estas tentaciones con su libre voluntad, ya que únicamente así el alma puede separarse de la materia y alcanzar la madurez necesaria.
Continuamente se advierte sobre todo aquello que el hombre considera obstinadamente como propiedad suya y quiere poner a salvo del mundo y del prójimo. Precisamente este afán de querer todo para sí mismo, resulta lo más detestable ante Dios. Pero los bienes de aquel que de buen grado los comparte con quien no tiene nada o poco, y que con sus riquezas apoya a los pobres, cumplen con su verdadera finalidad y sirven para el bien del hombre.
Porque la misma medida que vosotros apliquéis a los demás, también os será aplicada a vosotros.
Amén.
B.D.673 17 de noviembre de 1938
Encomendarse a la Gracia de DiosFrecuentemente los hombres olvidan encomendarse a la Gracia de Dios, y por esto se complican considerablemente la vida en la Tierra. Les resultaría mucho más fácil enfrentarse a todos los desafíos de la vida si admitieran que su fuerza es insuficiente sin la ayuda de Dios, y que el Amor de Dios sería un gran apoyo para ellos. Todo aquel que cree que puede prescindir de este apoyo, tendrá que luchar mucho durante su estancia en la Tierra y aun así no podrá obtener ni aproximadamente el éxito de la criatura que se encomienda a la Gracia de Dios, criatura que no tiene que resolver todas las situaciones de su vida por sí misma, sino que siempre está cuidada y protegida por el Amor del Padre. Si lo tenéis en cuenta, toda vuestra timidez habrá de desaparecer.
De modo que no emprendáis nada sin haberos encomendado antes a la Gracia del Padre Celestial, y la vida en la Tierra os resultará mucho más llevadera.
Amén.
B.D.680 23 de noviembre de 1938
La suerte en el Más Allá de las almas obstinadasEn graves apuros se encuentran las almas de todos aquellos que dejaron la Tierra atrás sin haber establecido contacto con el Padre Celestial. No saben qué hacer y se atormentan con reproches y pensamientos sombríos. Se rebelan contra su suerte y no quieren reconocer que ellos mismos son culpables de tan deplorable estado.
Cuanto más sumisamente acepta el alma su estado de sufrimiento, tanto más pronto tiene la posibilidad de liberarse de él, pues en cuanto los espíritus más elevados notan la menor tendencia positiva en ella, procuran aliviarla dándole los consejos necesarios para que pueda mejorar su situación.
Y otra vez depende únicamente de la buena voluntad del alma misma hacer caso o no a estas advertencias. Pero cuando impera la propia voluntad obstinada, incluso los esfuerzos de estos amigos espirituales tan dispuestos serán infructuosos y el alma recaerá en su antiguo estado de depresión, un estado del que le costará mucho librarse mientras luche constantemente contra todo lo bueno y digno porque, en su terquedad, no lo reconoce como tal. Alguien que esté en una noche oscura puede hacerse una idea aproximada acerca de la suerte de estas pobres almas. El miedo y la angustia las atormentan de manera casi insoportable... Buscan la luz y no pueden encontrarla... La cercanía de la Tierra las retiene y por ello se mantienen sobre todo allí donde vivieron encarnados pues esperan que desde allí les pueda llegar auxilio de sus seres queridos que todavía continúan en la Tierra... Y, frecuentemente, ni siquiera llegan a la conclusión que hace mucho que ya han dejado la Tierra atrás...
Están decepcionadas porque todos sus esfuerzos resultan vanos y los hombres no les hacen caso. Sólo después de mucho tiempo se dan cuenta que sus pretensiones son absurdas. Las que sacan provecho de