A los hermanos del nuevo mundo.
Queridos hermanos, allá donde estéis: el Señor sea con vosotros.
Por todos lados dicen que vienen tiempos duros. En verdad la tierra se abrirá devastando las megápolis de los soberbios hombres; grandes maremotos asolarán las costas y el mar subirá anegando gran parte de la superficie terrestre; enfermedades, guerras y sufrimientos nos azotarán con más intensidad. Finalmente, este mundo, absurdo e inicuo, será destruido por el fuego. En verdad las fuerzas del cosmos están en movimiento.
Sabéis que todo ello no es ningún castigo divino, sino las consecuencias que se derivan de las acciones de los hombres. Un cambio de eras se ha iniciado, pero este cambio de eras es el mayor de todos los tiempos. Ahora va a caer sobre la humanidad lo que ha sembrado y muchas cosas no se pueden detener ya.
La rueda de la reencarnación gira cada vez más rápidamente para que más almas tengan la posibilidad de purificar en pocos años lo que en los mundos astrales no es posible, y así sucede también con nuestro tiempo terrenal. La aceleración de los tiempos hace que los demonios estén reuniendo a los suyos: estemos agradecidos por no poder ver lo que sucede en los mundos astrales y también en la tierra. Los tiempos son serios, realmente serios.
Sabéis que esta vida es una escuela que nos da la oportunidad de alcanzar libremente la filiación divina, y que quienes se oponen a que logremos la vida infinita son el mundo, que, dirigido por ignorantes o malvados, se ha alejado masivamente de Dios y adora su propia imagen, idolatrando la materia y sus construcciones (kelohim, seréis como dioses, dijo la serpiente); la carne, a la que estamos atados en este destierro y escuela de perfección, sometida a leyes por lo cual no es libre, que pretende señorear sobre el espíritu; y el demonio, que quiere perpetuarse y no acepta extinguirse.
Ellos se unen pero la caridad y el amor de Dios también agrupa a los suyos. Muchas almas que antes eran oscuras corren hacia la luz. Sin embargo, luz y oscuridad están muy cerca en los platos de la balanza de este mundo, y muchos viven en lo perecedero, mientras otros dudan.
Sabéis que el camino hacia el retorno pasa por el amor y que es muy difícil alcanzarlo con el conocimiento, que la clave es el "porque tuve hambre y me disteis de comer", que el conocimiento sin amor es vanidad, y que Satán aprecia los frutos del conocimiento seco. Pero los tres enemigos del hombre, un solo enemigo con tres caras, cierran la entrada al palacio real donde mora Dios en el interior del hombre, y medio taponan la de los pioneros de los nuevos tiempos que tienen aún que luchar consigo mismos.
Quiera Dios que este trabajo, dirigido fundamentalmente a quienes viven en lo perecedero mediante los solos instrumentos del cuerpo, entre ellos la razón del cerebro, y a los que dudan, pueda contribuir a desatascar los caminos hacia ese centro y mitad en que Dios y el hombre son uno.
Porque cuando el tiempo sea llegado, allá donde haya almas luminosas que lleven el sello del amor en la frente, bajarán nuestros hermanos de las estrellas para el rescate.
"...Y vi bajar del cielo, de junto a Dios, a la ciudad santa, la nueva Jerusalem, ataviada como una novia que se adorna para su esposo Jesucristo. Brillaba como una piedra preciosísima, parecida al jaspe claro, como cristal. Y las calles de la ciudad eran de oro puro como vidrio transparente Esta es la morada de Dios con los hombres..."
Os pedimos a todos vosotros, hermanos del nuevo mundo, ayuda para mejorar este trabajo y hacerlo lo mas provechoso posible para aquellos a quienes pueda servir. Quien obra es Dios, pero el libre albedrío del hombre ha de aceptar su llamada.
...Mira, que estoy a la puerta llamando,si alguno me oye y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntos...
Os pedimos vuestra ayuda para sacar la libertad de las almas de nuestros hermanos de las garras de mundo, demonio y carne. Porque en el alma, incluso del más terrible de los hombres
...habita el rey que da la esposa: vida infinita.En ella hay una fuente,y el árbol de la vida,y Dios viviente.
Vuestra ayuda para que estas almas digan libremente: Ven, tengo la puerta abierta y sean muchos los que vean el cielo nuevo y la tierra nueva del Apocalipsis de San Juan.
Enviadnos vuestras sugerencias, vuestras observaciones, libros que tengais que debieran estar aquí, cualquier clase de ayuda.
Que Dios os bendiga.