JAKOB LORBER (1800-1864)
Sobre la vida de este instrumento de la gracia
y del amor divino existe una pequeña biografía escrita por
un amigo y contemporáneo de Jakob Lorber: Karl Gottfried Ritter von
Leitner. Según esta biografía Jakob Lorber nació
el 22 de julio de 1800 en el pequeño pueblo de Kanisha, cerca de Marburg,
Austria. Su padre, Michael Lorber, era un pobre cultivador de viñas.
Como sus dos viñas no bastaban para alimentar a la familia, en el
invierno se veía obligado a ganarse la vida como director de un pequeño
conjunto de música en los pueblos de alrededor. El joven Jakob
pronto demostró un carácter despierto y aprendió a tocar
algunos instrumentos de música. También se descubrieron en
él otros dones, espirituales, de manera que su maestro y su madre piadosa
dijeron: «Un día Jakob tendrá que ser maestro de escuela
o sacerdote.» Sus padres ahorraban todo lo posible para los estudios
de su hijo. Cursaba con grandes sacrificios la escuela, dando clases particulares
de música a otros estudiantes más jóvenes. Sin embargo,
vino el día en que se vio obligado a dejar sus estudios y se tuvo
que ganar la vida como maestro particular en casa de una familia distinguida
de Graz. Pasaron algunos años y, cuando Jakob cumplió los 30,
tenía bastantes ahorros para seguir adelante con sus estudios para
el profesorado. Mientras tanto su afición por la música
había aumentado y, cuando tuvo la oportunidad de conocer al famoso
violinista Paganini, quien además le dio algunas clases, surgió
en su alma el deseo de abandonar el profesorado para dedicarse a ella. Fue
tan aventajado tocando el violín que hasta compuso algunas piezas
que fueron alabadas por profesionales. Pero tampoco esta profesión
podía llenar el alma contemplativa de Jakob Lorber. Demasiadas preguntas
le asediaban constantemente sobre la causa y la razón de la vida humana,
sobre los misterios de la Divinidad y la Creación. Le interesaba mucho
la astronomía. Se construyó él mismo un telescopio para
abstraerse en las maravillas de las estrellas del cielo nocturno. En los
libros de contemporáneos como Justinus Kerner, Jung-Stilling,
Swedenborg, Tennhardt, Kerning y otros, y, especialmente en el libro de los
libros, la Biblia, procuraba interesarse sobre el mundo invisible de los
espíritus referente a nuestra vida en esta tierra.
EL LLAMAMIENTO
Cuando tenía casi 40 años, un acontecimiento notable le mostró
cuál era la misión que las fuerzas del Cielo le habían
destinado. Transcurría marzo de 1840, cuando Lorber recibió
de Trieste una oferta para director de música, lo que representaba
para él un empleo agradable con un buen sueldo. Sin embargo, el día
15 de marzo cuando Lorber se levantó de su cama después de
sus rezos matinales lleno de esperanza, de repente oyó una voz dentro
de sí mismo, en donde está el corazón: «¡Levántate,
toma tu pluma y escribe!» Perplejo, obedeció la voz, tomó
su pluma y, para asombro suyo, escribió las palabras que percibía
como un flujo de pensamientos, pronunciados con la mayor claridad dentro
de su corazón: «Así habla el Señor a cada
cual, y esto es verdadero, fiel y cierto: quien quiera hablar conmigo que
venga a mí y Yo le daré la respuesta en su corazón.
Pero solamente los puros, cuyos corazones están llenos de humildad,
oirán el sonido de mi voz. Y quien me prefiere a todo el mundo,
quien me ama como una novia dedicada ama a su novio, con él andaré
abrazado; él podrá verme como un hermano y como Yo le vi desde
la eternidad, antes de que existiera.» Cuando Lorber oyó
y escribió estas palabras, las lágrimas resbalaron por sus
mejillas. ¿Sería posible que a él, un pecador, el Altísimo
le hubiese considerado digno de dar un mensaje a la humanidad, como lo hizo
con los profetas de la antigua y nueva alianza? Para hombre tan modesto y
humilde esto era casi increíble. La voz, mientras tanto, continuaba
hablando con toda claridad y persistencia, tanto que Lorber se vio impulsado
a seguir adelante escribiendo lo que le dictaba. Así surgió
un capítulo entero, lleno de maravillosas enseñanzas de amor
y sabiduría. Al día siguiente otro capítulo y así
sucesivamente... Parecía que iba a ser un libro completo. ¿Acaso
podía Lorber, con su nuevo y buen empleo, rehuir esta tarea misteriosa
del Cielo que seguramente no le aportaría ni un céntimo sino
con toda certeza rechazo, persecución y hasta la muerte, como a muchos
profetas?
LA VOZ DEL ESPÍRITU
Pero el convocado resistió a la tentación; su corazón
no estaba ávido de fortunas ni posición. Abandonó la
oportunidad de un empleo fabuloso y, desde entonces, durante 25 años
de su vida, se dedicó a la voz maravillosa de su corazón. Todas
las mañanas se sentaba en su pequeña mesa y escribió
sin interrupción, sin descanso ni correcciones, como si alguien le
estuviese dictando. En cuanto a la manera de cómo oía
aquella voz tan cierta y clara, un día lo escribió a un amigo:
«...Referente a la voz interior y como se percibe, sólo puedo
decir, hablando de mí mismo, que oigo al Verbo santísimo del
Señor como pensamientos extremadamente claros, igual que palabras claramente
pronunciadas, por ahí donde el corazón. Nadie, aunque esté
muy cerca de mí, puede oír nada. Para mí, sin embargo,
esta voz de la gracia suena más clara que cualquier sonido material,
por fuerte que sea.»
LAS OBRAS DE LA NUEVA
REVELACIÓN
De este modo surgieron las siguientes obras: La Gobernación Divina,
El Sol Espiritual* Obispo Martín, el desarrollo de un alma en el Más
Allá*, Del Infierno al Cielo, la vida del revolucionario Roberto Blum
en el Más Allá*, Tierra y Luna, El Sol Natural*, Explicaciones
de Textos de la Escritura, Saturno, Correspondencia entre Jesús y Abgaro,
rey de Edesa*, Cartas del Apóstol Pablo a la Comunidad de Laudicea,
Dádivas del Cielo, la Infancia de Jesús o Evangelio de Jacobo,
hermano de Jesús*, los Tres Días del Niño Jesús
en el Templo*, Más allá del umbral*. La obra principal
de Jakob Lorber y la coronación de toda la revelación es el
Gran Evangelio de Juan* en once volúmenes, donde nos habla con el
espíritu de amor del apóstol Juan y de su Evangelio Bíblico.
* Publicadas en esta editorial